Coincidiendo con la festividad de la Esperanza, y el triduo que se celebra en torno a esta advocaciónla cofradía de los Estudiantes vuelve a reponer al culto público a su titular mariana, la Virgen de Gracia y Esperanza. Lo hará después de que el artista y restaurador Francisco Naranjo haya llevado a cabo una intervención sobre la policromía de la imagen, aplicando una nueva pintura a la talla.

Con la llegada del nuevo equipo de trabajo a la corporación, se encargaron ambos informes para conocer el estado en el que se encontraban las imágenes: «En el caso del Cristo, nos dimos cuenta de que la restauración era necesaria de forma urgente. La Virgen, sin embargo, no tenía problemas estructurales pero sí que los especialistas nos hicieron ver el deterioro que estaba teniendo la policromía. No era algo inmediato, pero se estaba apagando, por lo que se planteó una intervención cromática», explican fuentes de la cofradía de Estudiantes. 

La Virgen de Gracia y Esperanza llegó a la hermandad en 1949, aunque los dos años anteriores se procesionó, bajo esta misma advocación, a Nuestra Señora de los Remedios, de la iglesia de los Mártires. Desde mediados del siglo XX hasta ahora, la talla ha tenido varias intervenciones, algunas «poco afortunadas», que han ido cambiando su impronta: «Vimos la necesidad y la oportunidad. Sometido este asunto a la opinión de la junta (que lo avaló por unanimidad), y a la ratificación por parte del cabildo (celebrado el 5 de julio de este año), aprobamos ambas intervenciones», afirman desde la hermandad.

Para esta labor, se decidió contar con Francisco Naranjo, a quien se le encomendó la tarea de realizar unas catas en la talla para encontrar la policromía original y poder recuperarla. Una vez confirmado que no quedaba rastro de la pintura antigua, decidieron aplicar una nueva policromía: «Basándonos en fotos originales de la llegada de la imagen y de la Virgen de los Remedios, que fue la referencia para adquirir la talla, se ha llevado a cabo esta intervención, «, incidiendo en que «no se ha tocado absolutamente nada» de la imagen.

«El informe detalla una cosa muy interesante. La obra tiene elementos propios de tallas letíficas, pero debido a los cambios para incluir características pasionistas, quedó sin terminar de definir. El objetivo era dotar a la Virgen de la impronta inicial con la que se adquirió, de una Virgen niña y más letífica que dolorosa», subrayan.

Para poder acometer esta actuación, la cofradía ha tenido que contar con el visto bueno de la Diócesis de Málaga que, «rápidamente», a través del CAE y Patrimonio, respaldaron la intervención de Francisco Naranjo. Además, al formar parte de los bienes de la iglesia del Santo Cristo, declarada BIC, ha necesitado la autorización de Cultura. Este último trámite tardó en llegar algo más por cuestiones internas, lo que provocó que el restaurador tuviera que acortar los plazos. El tiempo empleado para los trabajos ha sido de un mes: «El objetivo era que la imagen volviera al culto en el marco de su festividad«.

«Tenemos mucha expectación. Cualquier tipo de intervención supone cierta inquietud porque es actuar sobre el principal patrimonio, que son los sagrados titulares. A la vez, sentimos impaciencia por volver a tener a nuestra Virgen expuesta al público, pero también la confianza de que hemos puesto a la imagen en las mejores manos después de que los hermanos avalaran por unanimidad una actuación que se ha ajustado a los informes aprobados», subrayan desde la cofradía de los Estudiantes. 

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