La cofradía magdalenera de la capital muestra su larga y rica historia en la exposición conmemorativa en el antiguo convento de Santa Catalina Mártir, hasta el 4 de julio 

Setenta y cinco años dan para mucho, podría ser la vida, larga, de una persona; pero a la Antigua e Ilustre Cofradía del Santísimo Cristo de la Clemencia, Nuestro Padre Jesús de la Caída, Santa María Magdalena y María Santísima del Mayor le pasa lo que a las personas: que tras la edad que marcan sus DNI arrastran mucha pero que mucha historia.

Y es que la hermandad magdalenera, refundada como colectivo pasionista en 1946, huele a siglos desde aquel 1593 de la creación de una cofradía en torno al portentoso Crucificado de Cuéllar que, después de tantas centurias, sigue siendo el principal foco de devoción de esta ensolerada institución, de su barrio y de cada una de sus casas. 

En plena conmemoración de estos tres cuartos de siglo de presencia activa en la vida religiosa y cofrade de la capital de la provincia, jiennenses y visitantes tienen la oportunidad de acercarse al rico y singular patrimonio histórico artístico de La Clemencia hasta el próximo 4 de julio, cuando está prevista la clausura de la exposición El Real Convento de Santa Catalina Mártir y sus cofradías: 75 aniversario de la Cofradía del Cristo de la Clemencia, que puede disfrutarse en el actual Archivo Histórico Provincial.

«En este año tan difícil sin poder cumplir con las tradiciones de Semana Santa la Antigua e Ilustre Cofradía del Santísimo Cristo de la Clemencia, Nuestro Padre Jesús de la Caída, Santa María Magdalena y María Santísima del Mayor Dolor que vuelve, aunque sea temporalmente, a su lugar de nacimiento en el siglo XVI y donde se mantuvo, bajo la tutela de los frailes dominicos hasta bien entrado el siglo XIX», comentó el delegado de Cultura, Jesús Estrella, el día de la inauguración de la muestra.

Puede visitarse en horario habitual del archivo, de lunes a viernes de diez de la mañana a dos de la tarde,y los  sábados, domingos y festivos de diez y media de la mañana a una y media de la tarde.

Enseres, documentos, hemeroteca, cartelería, obras artísticas en torno a los titulares de la hermandad, ajuares y hasta la antigua talla de Nuestro Padre Jesús de la Caída salida de la gubia de Josefina Cuesta, regalada por el histórico Francisco González Quero y que la cofradía sacó en procesión sus primeros años.

Una magnífica propuesta para perder (de la mejor forma posible) un buen rato en las antiguas instalaciones conventuales y empaparse de la singularidad ética y estética de un colectivo que no da un paso adelante sin preguntar antes a su pasado.  

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