Sucedió la vísperas de un Domingo de Ramos en los «felices años » de la II República, cuando los hermanos de la Hermandad de la Mortaja , por aquellos tiempos radicada en la Iglesia de Santa Marina , ultimaban las tareas de priostía propia de la fecha del montaje del paso.

Incomprensiblemente, cuando ya lo tenían casi todo terminado y pronto a marcharse, uno de los ángeles de las esquinas, se resistía a encajar en su sitio demorando hasta horas intempestivas el retorno a sus casas de los que se encontraban allí presenten trabajando , así como contrariados por este inesperado contratiempo de última hora , al que por su dilatada experiencia en estos menesteres no hallaban explicación .

En esta faena estaban los hermanos de la cofradía tratando de solucionarlo, para marchase pronto a sus hogares, , cuando les llegó un fuerte olor a gasolina, seguido de una llamarada que penetró bajo las puertas del templo . Todos corrieron prestos a sofocar el incendio a todas luces provocado desde la calle .

Tras pasar el susto inicial , sofocando el fuego y los comentarios propio del incidente, regresaron al problema del ángel, que para sorpresa de los allí se encontraba tras lo sucedido encajó a la primera perfectamente en su sitio atornillado.-Desde entonces aquel ángel se le conoce por el sobrenombre de «El Ángel Salvador»

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