«El Sudario de la Soledad» de Erik Luque Vega

Descripción de la obra: Esta composición nace a través de la sensación de soledad provocada por el confinamiento de los meses de marzo y abril de 2020. Escrita a partir del propio Martes Santo de este año, la obra busca la expresión que despiertan los sentimientos vividos durante ese periodo en conjunción con los sentimientos que provocaría la propia muerte de Cristo en la Soledad de su Madre.

La marcha tiene forma clásica, contando con Introducción, Tema Principal, Trío 1, vuelta al Tema Principal, Trío 2 y Coda. Cada una de estas partes contiene un significado distinto que sirve como hilo conductor de las escenas que la música presenta. El tema de la Introducción está ambientado en el movimiento suave y ligero del sudario colgado en la cruz.

Este tema evoluciona rápidamente desde ese movimiento ligero hasta la emoción de rabia que provoca el dolor de la muerte, que, a partir de entonces, comienza a disiparse en una honda tristeza a lo largo del Tema Principal. El Tema Principal, de carácter fúnebre, evoca la tristeza contenida en la mirada de la Soledad de Nuestra Señora. Una mirada perdida y que parece no encontrar consuelo, como tampoco la música encuentra resolución en esta presentación del tema.

Sin llegar a resolver el Tema Principal, la marcha entra en su Primer Trío, en el que se detalla una escena de carácter público, expuesto y ligeramente ajeno a esta tristeza contenida expuesta con anterioridad. Se trata de los preparativos para la salida en procesión de la Virgen en la tarde del Martes Santo. Comienza con un tema que evoca aires primaverales, distintos a los precedentes, que sigue guardando cierto intimismo y recogimiento, pero que ya no es fúnebre.

Este Trío alcanza su punto culminante cuando suena el Himno de España y la imagen de la Soledad sale a la Plaza de Santo Domingo. Una vez se produce este momento, vuelve el Tema Principal, que, aunque cambia ligeramente su desarrollo, sigue sin encontrar una salida clara y se enlaza con el Segundo Trío. En el Segundo Trío el dolor es aún más hondo. Es Viernes Santo, y en una comitiva de carácter fúnebre, la imagen de la Virgen se dirige hacia el Campo del Príncipe. Durante el transcurso de la procesión, impera el recogimiento, que a veces se intercala con alguna saeta durante el camino. Y es entonces cuando las 3 campanas anuncian la Hora Nona. El sonido de la corneta certifica que Cristo ha muerto, el velo del Templo se ha rasgado y la tierra ha temblado.

En este momento aparece la Coda. El motivo del Tema Principal vuelve por tercera vez, muy debilitado. La Virgen, en soledad al pie de la Cruz, al fin haya paz en su dolor. Es entonces cuando el Tema Principal finalmente se resuelve con el primer motivo de la obra, el del sudario, que aparece en unísono en toda la instrumentación. Tras esto, con un nuevo contraste termina la marcha, habiendo alcanzado cierta paz en el dolor, que no consuelo en la pena.

Deja un comentario