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Hace tan solo un año la pandemia arrasaba la vida de las hermandades allí donde hacía acto de presencia. Triduos y quinarios despoblados por miedo al contagio, besamanos y besapiés suspendidos por el riesgo de contagio que entraña el que una persona tras otra comparta sus virus sobre el soporte devocional de su titular. Un año después de aquella fatídica Cuaresma, un nuevo tiempo penitencial acoplado a la realidad pandémica empieza a entresacar la cabeza, acomodándose como puede a las exigencias y medidas higiénico-sanitarias. Por eso nos preguntamos, ¿cómo están viviendo las hermandades sus cultos en este 2021?

El pasado domingo se vivió uno de los actos más concurridos de lo que llevamos de Cuaresma: el acto de veneración de la Virgen de la Concepción que venía a sustituir el besamanos a esta dolorosa de López Azaustre. Un acto que, en opinión de el hermano mayor de la cofradía, José Arcoya, llegó a superar las expectativas: «Estábamos desbordados, la cola hubo momentos que llegó a hasta la calle, fuera del compás del convento». Para Arcoya este hecho ha servido para dar dimensión de las ganas e ilusión de la gente: «Los hermanos, los cofrades y la gente en general tienen ganas de volver a vivir la Semana Santa como siempre y eso se ha visto este fin de semana. Se está viendo que las ilusiones están intactas y cuando las hermandades puedan volver a hacer su vida normal recordaremos esto como un mal sueño».

Una percepción que también mantienen desde la parroquia de San Emilio, donde la Hermandad de Jesús Despojado ha celebrado su tradicional quinario al Señor del Fígares. «Estamos satisfechos porque la participación en los cultos ha sido alta pero sobre todo porque lo hemos vivido con mucha intensidad, por la alegría de volver a reencontrarnos con muchos hermanos», asegura el hermano mayor de El Despojado, Carlos Castillo. Una sensación que se entremezcla con una percepción menos optimista, fruto de algunas de las restricciones. Y es que para Castillo, «aunque espiritualmente estamos seguros de que han sido unos cultos muy provechosos es cierto que ha habido un ambiente quizá un poco frío, por no poder vivir esos momentos de encuentro y de convivencia. Salías del quinario y tenías que andar mirando la hora para volver a casa, sin poder disfrutar de esos momentos de hermandad de cada año. Eso sí ha faltado».

La Hermandad de San Agustín también se ha visto condicionada en el quinario celebrado al Sagrado Protector por las medidas higiénico-sanitarias. Algunos hermanos no pudieron entrar a la capilla del Santo Ángel al estar completo el aforo y se ha tenido que suprimir parte del orden de los cultos para cumplir con las limitaciones horarias: ni exposición con el Santísimo ni vía crucis ni rezo alguno previo al ejercicio del quinario. Aún así el hermano mayor de la corporación, Vicente Molina, muestra su satisfacción: «hace un año la función principal de instituto se celebró de una forma totalmente extraordinaria, a las puertas del confinamiento. Este año, al menos, hemos recuperado parte de la normalidad, con la asistencia de un número representativo de hermanos».

De estas limitaciones habla también el hermano mayor de Jesús Nazareno, Juan Luis Romero. El protocolo Covid-19 ha condicionado el montaje del altar, tradicionalmente erigido en el presbiterio aunque en nada ha desmerecido al montaje efímero que la priostía ha conseguido levantar frente al retablo de los titulares de la cofradía carmelitana. Para el hermano mayor lo importante estriba en la profundidad que se le ha querido conceder al quinario en este año, para que tanto hermanos como fieles aprovechen espiritualmente los cultos de la hermandad: «las perspectivas están condicionadas por las limitaciones propias del momento pero estamos satisfechos por la respuesta que ha habido, tanto de forma presencial como on-line».

Con motivo del año jubilar dedicado a San José, la Hermandad del Silencio ha celebrado el quinario al Señor de la Misericordia en su capilla. Una circunstancia que se ha sumado a las restricciones que la cofradía se ha visto obligada adoptar para cumplir con las exigencias higiénico-sanitarias, reduciendo aforo y agilizando la dinámica de los cultos para atender al toque de queda después de recoger y desinfectar todo, tal y como apunta la vocal de Cultos. «No ha habido ninguna novedad singular con motivo de la pandemia más allá de eso y de la retransmisión que se ha hecho vía Facebook del quinario. Quizá eso haya sido lo más novedoso. Además, muchos hermanos, especialmente los más mayores y los que viven fuera, lo han agradecido».

Los cultos en la red

Y es que una de las principales novedades que ha empezado a experimentar la Cuaresma de 2021 es la masiva incorporación de las hermandades al mundo digital, especialmente a la hora de compartir y retransmitir parte de su vida diaria. Al llegar estas fechas, no pocas están siendo las cofradías que se animan a conectar a través de Facebook o YouTube la celebración de sus triduos y quinarios.

Una experiencia a la que muchas hermandades empezaron a recurrir en la primavera del año pasado, cuando el confinamiento puso cerco a los cultos de las hermandades y que, en estos momentos, parece haberse consolidado como una de las propuestas de acercamiento que las cofradías tienen con sus hermanos. Jesús Despojado o El Nazareno son algunas de las hermandades que han se han zambullido en la experiencia de retransmitir los cultos. Una iniciativa que ambas corporaciones valoran aunque están seguros de que aún queda un largo recorrido: «hay algunas cosas que tendremos que mejorar pero estamos satisfechos por el resultado, hay hermanos que desde Valladolid o Madrid han seguido el quinario y han sentido más cerca el calor de la hermandad», dicen desde el barrio Fígares. Desde el Convento de San José se expresan en un sentido similar: «Somos todavía algo inexpertos, esperamos seguir dándole relevancia».

En el ámbito de Internet no han faltado iniciativas como las que han emprendido el Santo Vía Crucis o La Lanzada. Desde YouTube, y bajo el nombre de Segunda Estación, la primera de ellas ha creado un espacio de entrevistas a distintos personajes de la Semana Santa con los que dar a conocer el trabajo y la labor que cada uno de estos hacen en beneficio de las cofradías granadinas. Con formato de magazine, con distintos contenidos y secciones, Sangre y agua intenta llevar «la actualidad de la hermandad hasta los hermanos y personas afines de una forma más directa y divulgativa», según ha señalado el responsable de comunicación de La Lanzada, Jonathan Moreno.

El profesor Javier Melero, de la Escuela de Ingenierías Informática y de Telecomunicación de la Universidad de Granada, valora todo esto como un hecho positivo aunque cree que «a nivel de redes sociales y de presencia web se ha hecho más bien poco». Para Melero sigue haciendo falta que las hermandades se sumerjan en las múltiples posibilidades que esconden las Tecnologías de la Información y la Comunicación: «en las hermandades prima el contacto cercano pero las TIC ayudarían a amplificar la vida de hermandad».

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