Las visitas de Nuestra Señora de los Reyes, Patrona de Sevilla, a Triana

Cuando más se elevan las temperaturas del estío sevillano, la ciudad nunca olvida que agosto es también un mes mariano por excelencia. En su decimoquinto día se conmemora la festividad de la Asunción de Santa María a los cielos en cuerpo y alma, aunque la urbe denomine a esta jornada de una manera más simple: “el Día de la Virgen”, pero no en cualquiera de sus advocaciones, sino en Aquella por la que reinan los Reyes. Sus cultos anuales dieron comienzo con la primera veneración durante la tarde del 4 de agosto, sin embargo, como dato curioso, tan sólo ocho días antes otra imagen es expuesta de igual manera a los fieles en la margen derecha del río. El 26 de julio, la Madre de la Virgen de los Reyes, la «Señá« Santa Ana, ha recibido en su templo trianero la visita de tantos fieles que asimismo le rinden pleitesía. Lo que casi nadie sabe es que hace medio milenio, la hoy Patrona de Sevilla y de su Archidiócesis cruzó el viejo y tambaleante puente de barcas para adentrarse en Triana.

Parece ser que hay constancia de hasta dos visitas de Nuestra Señora de los Reyes al arrabal que fuese guarda y collación de Sevilla para acudir hasta la Real Parroquia de Señora Santa Ana. La primera procesión extraordinaria que atravesó el río Guadalquivir a través de aquel puente de madera para arribar a Triana con la imagen de la época fernandina aconteció en 1521, sin que se conozca exactamente el día, debido a una importante escasez de agua en Sevilla ante la ausencia de lluvias, produciéndose entonces, hace ahora 501 años, el primer encuentro entre Santa Ana y su Hija.

Once años después, en 1532, concretamente el día 30 de noviembre, y organizado por los dos cabildos de la urbe, el eclesiástico y el secular, es decir, lo que hoy serían el Cabildo Catedral y la corporación municipal respectivamente, la Virgen de los Reyes regresó a Triana, acompañada en este caso por todas las cofradías de la ciudad. Como dato curioso, la imagen de Señora Santa Ana, en solitario –recordemos que el conjunto escultórico lo componen las efigies de la santa, la Virgen y el Niño Jesús, tal y como la seguimos conociendo en la actualidad–, fue llevada hasta lo que en nuestros días sería la plaza del Altozano, donde esperaría la llegada de la comitiva que venía desde la seo metropolitana, y así acompañar la madre a la hija hasta el templo parroquial, desde donde regresarían al día siguiente, el 1 de diciembre, al lugar de encuentro para despedirla, no regresando Santa Ana a su casa hasta que dejase de verse en la distancia a la Virgen de los Reyes. Así pues, nuestra patrona ha llegado, incluso, a pasar una noche entera en Triana. Esta procesión, por cierto, se celebró para darle gracias a Dios por la victoria del Emperador Carlos V contra el turco Solimán en el cerco de la ciudad de Viena.

Como hemos visto, el pasado año se cumplieron los cinco siglos de la primera vez que la Virgen cruzó a la margen derecha, pero dentro de una década se cumplirán también cinco centurias de esa última visita a Triana. ¿Sería una locura que la patrona pisase de nuevo la otra orilla en 2032? Quién sabe…

Fuente ElcorreoWeb

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