Córdoba

Los proveedores de las cofradías sobreviven con plazos largos e incertidumbre a otro año sin procesiones

 Qué ocurre si el corazón que bombea sangre a pleno rendimiento en un cuerpo robusto y vigoroso se detiene de golpe. Para muchos, la ausencia de procesiones en Córdoba ha supuesto un parón insoportable con pérdidas económicas y aprietos para afrontar el pago de los recibos. Para otros, ha representado la oportunidad de adaptar los modos de trabajar y la prolongación de los plazos de entrega de sus obras. La pandemia de Covid-19 va a dejar las calles sin Semana Santa durante al menos dos años y muchos sectores profesionales ya sufren por ello.

Los floristas y las bandas de música son, de cerca, los más castigados por esta grave coyuntura sanitaria mundial. La preparación de flores para las cofradías se ha visto reducido a más de la mitad, pues, aunque las hermandades han seguido celebrando sus cultos, lo hacen con mucha menos decoración floral y con menor variedad, lo que redunda en las ventas. Los claveles y otras flores más económicas triunfan sobre orquídeas, rosas o rosas de pitimí, de mayor precio, que eran la opción preferida hace no tanto tiempo.

La imposibilidad de ensayar por imperativo de las normativas sanitarias, la reducción de la movilidad y las franjas horarias y toques de queda se ha cebado con todas las bandas de música. Aun así, las hermandades han mostrado en la mayoría de los casos su mejor disposición para pagarles la mitad de la cantidad estipulada en los contratos, aunque la Semana Santa de 2020 quedara huérfana de sus melodías por esta causa sin precedentes. Los orfebres y tallistas en Córdoba, que manejan encargos de mayor envergadura y plazos más dilatados en el tiempo, han podido mantener sus talleres a un ritmo muy aceptable de trabajos, tanto para Córdoba como para fuera, aunque sí perciben una menor entrada de encargos nuevos.

«Miedo e incertidumbre a medio y largo plazo sí que hay por el cansancio que esta pandemia está acarreando a todos», reconoce el orfebre Manuel Valera. En su caso, se han acordado aplazamientos en algunas fechas de entrega, pero nadie se ha echado atrás. Piensa que es vital la comprensión y el tacto para buscar vías que satisfagan a las dos partes.

Los profesionales que surten a las hermandades de flores, música, orfebrería, talla y dorado se convierten en estos interminables días en auténticos supervivientes que deben reconvertir el rumbo de su negocio tal y como lo tenían definido antes.

Los floristas tienen puesta toda su esperanza en los cultos cuaresmales y de Semana Santa de cada cofradía en sus respectivos templos y en el acto litúrgico conjunto en la Catedral, que la Agrupación de Hermandades y Cofradías y el Cabildo han aprobado para que la Semana de Pasión se viva con intensidad.

También los músicos ven con buenos ojos la intención, anunciada por la presidenta de la Agrupación, Olga Caballero, de programar conciertos al aire libre y ver reducido en algo el gran golpe que ya sufrieron en 2020. ¿Está complicado? Sí, porque las limitaciones horarias, de movilidad y de ensayos siguen ahí, y tampoco se sabe cómo será la evolución de contagios a finales de febrero y principios de marzo. Son muchas las bandas con integrantes en pueblos de la provincia (muchos de ellos cerrados al tránsito) y el toque de queda de las diez de la noche también entorpece los ensayos. Pero no quedará por intentarlo.

Luis Nevado (Pinsapo): «Todas las cofradías han recortado; de cuatro jarras a un centro»

Luis Nevado, gerente de Pinsapo Flores, en la céntrica calle de San Felipe de Córdoba, reconoce que «no sabemos si van a montar algunos pasos en sus iglesias; está todo en el aire. Esperamos que haya un poco de ingresos y de incentivo de cara a la Semana Santa». Ésa, desde luego, es su mayor esperanza porque, aunque han seguido celebrando los cultos, lo cierto es que «todas las cofradías han recortado: de cuatro jarras de flores en otros cultos han pasado a un centro. Afecta porque el ingreso es mucho menor», reconoce. «Es un palo muy fuerte, una reducción de ingresos bastante notable, del 70% menos de pedidos cofrades».

En la Semana Santa de 2020, ellos no habían recibido nada en concepto de adelantos. Con este panorama, sumado a que «las bodas están paradas y a que El Rocío también está cancelado, las previsiones para primavera no son muy positivas». Pinsapo cuenta entre sus cofradías habituales de Córdoba con los pasos del Amor, el Huerto, el Prendimiento, el Perdón y el Sepulcro, y con otras para cultos extraordinarios, como la Paz. Además, tiene clientes en Granada y Úbeda. De Málaga, las cofradías de la Esperanza, Amor y Caridad, y los Estudiantes. En esta última ciudad le consta la intención de contratar exornos de mayor calibre para realzar a sus titulares.

José María Higuera, tallista: ««Proyectos nuevos no hay, son todos de años anteriores»

«Con la pandemia no hemos tenido problemas en trabajar. Lo que sí me ha cambiado son las fechas de entrega, que no las hay. Nos hemos quitado la presión y estamos trabajando más tranquilamente», explica el tallista José María Higuera. «Proyectos nuevos no hay, son de años anteriores», sintetiza. La fórmula que ha encontrado es la de terminar un par de proyectos «y que las cofradías se lo lleven», mientras que antes invertía unas dos semanas en avanzar en cada proyecto y era todo más simultáneo.

En la actualidad, afronta la última fase del paso de la cofradía de la Santa Verónica de Cieza (Murcia) y pronto acometerá los faroles de las esquinas de la mesa. Este encargo se concretó hace ocho años por mediación de Francisco Romero Zafra, que hizo la imagen. Además, está reformando y restaurando el paso del Nazareno de Berja (Almería); y desarrollando un paso entero nuevo para el Santísimo Cristo de la Sangre, de la Cofradía de la Veracruz de Requena (Valencia).

Higuera, autor del paso de misterio del Señor del Silencio de Córdoba, se encuentra trabajando también en las nuevas andas para el Arcángel San Rafael, Custodio de Córdoba. Pendiente de aprobación en asamblea figura un retablo para Bailén.

Manuel Valera, orfebre: «Afecta muchísimo anímicamente y económicamente»

La segunda Semana Santa sin procesiones «afecta muchísimo anímicamente porque todos los que nos dedicamos a esto somos cofrades también, y económicamente también porque las hermandades se han quedado sin salidas penitenciales, sin las fuentes de ingresos habituales, como son en Córdoba, las cruces de mayo, la Feria y demás eventos».

En el taller de Manuel Valera, en Fátima, «los trabajos que teníamos encargados van para adelante. Por ahora, sobreviviendo» y lo que hace es dedicarse en parte a la joyería civil y a piezas únicas, así como a prolongar más los trabajos en el tiempo. «Nos recreamos un poco más y van a salir mejores obras de los talleres», resume.

Trabaja actualmente en la cruz para el Señor de los Reyes, de la cofradía de la Vera-Cruz de Córdoba. A la vez, continúa con las piezas previstas para cuatro coronaciones que se han visto aplazadas por culpa de la pandemia: la corona de la Virgen de la Paz y Esperanza de Córdoba, la de la Virgen de los Dolores de Sanlúcar de Barrameda, las de la Virgen de la Fuensanta y el Niño de Alcaudete, y otra para la Virgen de las Penas, de la hermandad de la Palma de Cádiz. Asimismo, ultima un halo para Servitas de Málaga y una ráfaga para la Soledad de Moguer.

Manuel Luque, director de la Redención: «Algunos están resignados, todos con ganas de poder vernos»

«Prácticamente todas las hermandades colaboraron con nosotros» tras la suspensión de las procesiones de 2020. Además, el dueño del local de ensayo que tienen en el polígono de Chinales «nos ha bajado el alquiler», cuenta Manuel Luque, director de la agrupación musical Nuestro Padre Jesús de la Redención, de Córdoba, popularmente la Estrella. A pesar de la inactividad musical, hacen frente al pago del alquiler del local, su mantenimiento y el pago de los recibos de luz, agua y seguridad, así como el arreglo de trajes y de algunos instrumentos.

La mirada está puesta en la próxima Cuaresma, con la intención de la Agrupación de «ayudarnos a las bandas de Córdoba promoviendo conciertos. Pero, claro, si no podemos ensayar, no podemos actuar: es un círculo vicioso. Tendremos que ensayar en lugares abiertos. Si se puede, lo haremos». Con el Ayuntamiento hay «también conversaciones, por lo que estamos abiertos a «colaborar en todo», explica Luque Bellido.

Además, con las tres cofradías que acaban de renovar contrato para varios años han introducido una pequeña cantidad en concepto de compensación por el Covid, y otra cantidad a modo de adelanto a cuenta de los años sucesivos en los que se espera recobrar la normalidad.

Con eso cubrirán los gastos actuales y espantan por el momento la posibilidad de dejar temporalmente el local. En septiembre de 2020 comenzaron a ensayar en el exterior respetando las normas sanitarias, pero a finales de octubre pararon, «y hasta hoy», como resume el director de la formación. Aun así, mediante videoconferencia, han seguido impartiendo clases a nuevos músicos que se acaban de incorporar.

A la pregunta de cómo están los ánimos entre sus músicos responde que «por lo que tanteo entre los míos, la gente tiene ganas, están resignados, pero ganas hay, sobre todo, de poder vernos. Fue cortarnos en seco la convivencia. Aparte es una afición que nos gusta»

abc

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