La Cofradía del Gran Poder de Andújar ha presentado el proyecto de paso para Nuestra Señora del Socorro, obra del bordador, diseñador y director artístico de la Hermandad, Pedro Palenciano Olivares, quien ha explicado los detalles del proyecto ante numerosos hermanos, cofrades y devotos.

Desde que la Hermandad del Gran Poder de Andújar se planteó el incluir una advocación mariana letífica en la Cofradía y se pensó en poder procesionar en el mes de octubre, el mes del Rosario, y desde el principio también se fue forjando la idea de un paso procesional. El proyecto se circunscribe a un estilo historicista no muy usado en el ámbito de las cofradías, el estilo de la última parte del rococó francés, estilo Luis XV o estilo Pompadour, donde predominan las formas curvas, la delicadeza de la decoración floral y vegetal, los tonos pastel y la inclusión de pinturas decorativas.

Una de las primeras cosas que llaman la atención del proyecto es la idea de convertir el paso procesional en un tabernáculo itinerante, por eso el autor le coloca unas patas al modo del mobiliario de la época referida en las esquinas que bajan hasta el suelo y unos faldones bordados en verde que conciben el trono como un altar repleto de decoración floral. En la parte superior sobre una peana que mezcla colores de fondo como el azul o el dorado se sitúa el canasto al mismo estilo de donde surgen los grandes candelabros de guardabrisas con 12 luces que también van mezclando el dorado con la decoración pictórica de flores. Sobre el canasto se sitúa una gran peana maciza, con una gran base para sostener la imagen de la Virgen.

La estética es bastante original pero lo importante del proyecto es su iconografía que alude a la propia advocación y se circunscribe a los espacios o cartelas que albergan pinturas donde se explica la escena de esta advocación del Socorro y se hace una reflexión sobre el pecado original, mostrando los siete pecados capitales con la virtud que vence a cada pecado y escenas que hacen referencia a las herramientas que nos da la Virgen para afrontar ese pecado y “socorrernos”, por medio del rosario, la oración.

La peana es un túmulo con cuatro caras donde aparecen espacios muy grandes con pinturas para colocar el mensaje de la intercesión y la mediación de la Virgen pidiendo a su Hijo que nos ayude a contrarrestar el pecado, en el frontal la Anunciación, las Bodas de Caná, la escena del Calvario con la Virgen y San Juan y en la parte trasera la escena de la Asunción de la Virgen dándole su cinturón a Santo Tomás.

El paso, en resumen, es un compendio de significados, colores y formas barrocas que se prestan a una talla en madera dorada de gran volumen que se equilibra con otras de poco bulto que albergan decoración muy detallista de flores y colores pastel muy femeninos, muy historicista y que aportan un movimiento y barroquismo enorme.

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