n las últimas semanas Vicente Soriano se ha prodigado mucho en diferentes medios de comunicación pintando un futuro esperanzador a corto plazo que ha resumido en la entrevista que le han realizado desde la publicación científica Diariomedico.com

Vicente Soriano (Barcelona, 1961), ex asesor de la OMS, investigador en enfermedades infecciosas y profesor en la UNIR dispone de un sólido conocimiento en el comportamiento de los virus y una inquietud que le lleva a seguir investigando y participar de los foros internacionales donde recoge estos pronósticos sobre la evolución de la pandemia. Sin verdades absolutas: sus afirmaciones son fruto de la observación y el análisis sobre el comportamiento el virus.

El anuncio de que Israel ha aprobado la cuarta dosis de la vacuna contra la Covid ha sido uno de los determinantes para realizar esta entrevista. Primero fue autorizada para la población inmunodeprimida y el último anuncio del Gobierno israelí (2 de enero de 2022) ha llevado el cuarto pinchazo a los trabajadores sanitarios y mayores de 60 años.

Soriano confirma a Israel como el alumno aventajado en la batalla contra el SARS-CoV-2 y hace una lectura de esa cuarta dosis.

«El hecho de que Israel, que ha ido siempre por delante, insista no ya en una tercera, sino en una cuarta dosis, la verdad, es que hace ver la importancia de los refuerzos. Pero, a la vez, es un mensaje agotado. No puedes ir cada dos meses recomendando tanta dosis de refuerzo a tu población. Entre otras cosas, porque tus propios ciudadanos pensarán que se te han agotado las armas». 

Pregunta: ¿En qué sentido?

Respuesta: Vas a promover que los negacionistas tomen más fuerza, porque pueden pensar que este gobierno lo único que hace es ir incrementando las dosis: la cuarta, la quinta… Y parece razonable el pensamiento de pedir otra cosa, no más vacunas.

Además, que se pone en evidencia que la inmunidad que generan las vacunas tiene una eficacia temporal. Básicamente los refuerzos funcionan y funcionan muy bien. Se hizo muy patente con la tercera dosis y su estudio famoso en el The New England Journald of Medicine, pero la eficacia de las dosis de refuerzo va a ser menor, en general en la población. Hay ya como una inmunidad parcial social, por la gente que lo ha pasado de manera natural y por las vacunas que se han administrado y eso está ocurriendo en todo el mundo y en general eso explica que la variante ómicron sea mucho más transmisible y se esté dando de manera asíncrona en todo el planeta. Eso es la primera vez que pasa. Las olas han ido siempre de manera secuencial, primero en un sitio, luego en otro… Pero ahora ómicron parece que ha sido un tsunami y ha ocurrido todo a la vez, porque es mucho más transmisible, pero también es verdad que llueve sobre mojado.

P.: ¿Qué quiere decir?

R.: Quiero decir que en estos momentos ya hay mucha población que ha pasado la enfermedad y tiene inmunidad parcial, aunque con una inmunidad de mucosa (nariz-boca) menor, sobre todo en los vacunados. Entonces, la enfermedad es mucho menos virulenta y se comporta de una manera menos grave.

P.: ¿Podemos pensar en un final temprano de la pandemia?

R.: La sensación que hay, por lo menos en los foros de científicos en los que yo me muevo, es que para Semana Santa esto se ha acabado. Sobre todo, en Estados Unidos y en Inglaterra. Los primeros antivirales se han aprobado, acaban de salir, y van a aparecer más en los próximos meses: inhibidores de la polimerasa y de la proteasa para que la gente pueda hacerse el test de antígenos en su casa y, en el caso de que den positivo, puedan empezar a tomarse las pastillas.

Tenemos los fármacos de Pfizer y de Merck y, además, está ya en fase tres el estudio sobre la combinación de estos fármacos.

P.: ¿Cómo? ¿A qué se refiere?

R.: Sí, en el sentido de lo vivido cuando tuvimos la gripe aviar, que era mucho más grave. Los gobiernos compraron oseltamivir y qué ocurrió, pues que cuando vieron que, con una inmunidad parcial, la gripe no era para tanto, entonces, los stocks se pudrieron en los almacenes.

P.: Pero todavía no es el final, ¿qué cree que nos queda por pasar?

R.: En nada van a entrar los antivirales, que van a cambiar el miedo que había a las formas más graves de Covid, porque tú mismo te vas a hacer el autodiagnóstico y vas a poder empezar a tomar las pastillas. El tratamiento dura cinco días. De esta manera, la gente no se pone grave y lo que va a ocurrir es que las sucesivas olas de Covid se van a comportar cada vez más como ya se están comportando, como un catarro de invierno más. Hay toda una corriente de pensamiento que apunta que el coronavirus SARS-CoV-2 se va a convertir en un coronavirus más, porque el virus ha venido para quedarse. Será uno más de los catarros de invierno, junto con los rinovirus, que son los más frecuentes, y con otros coronavirus endémicos humanos, además del virus sincitial y las diferentes formas del virus de la gripe. La sensación es que esto va a ir muy rápido.

P.: Entonces, ¿no va a llegar a España la cuarta dosis?

R.: No, probablemente ese es un mensaje agotado en sí mismo, porque es más de lo mismo. Lo más eficaz fue la primera dosis y la segunda. La tercera, después de seis meses, ha ayudado a proteger de formas graves del virus a más gente, sobre todo a inmunodeprimidos y ancianos. Pero hay que pensar en otras estrategias y esas otras estrategias pues acaban de aprobarse: son los antivirales orales, en tu domicilio…

P.: Sobre esa cuestión, hay investigadores que alertaban sobre la posibilidad de que esa medicación ambulatoria pudiera ayudar a crear nuevas mutaciones del virus.

R.: Desde mi experiencia como investigador en VIH y en hepatitis C, los problemas de resistencia se dan en infecciones virales crónicas, donde hay muchos ciclos de replicación del virus en la misma persona y el paciente pues no es perfecto y se olvida dosis. Para desarrollar resistencias se requiere que el paciente se exponga a dosis subóptimas de la medicación. O sea, que un día se olvide de una dosis. Es decir, se dan dosis bajitas de la medicación, que no matan al virus, y permiten que acumule resistencias.

El tratamiento solo dura cinco días y es para un virus que se autolimita en la replicación. El coronavirus solo se multiplica cinco días, de ahí que las indicaciones de aislamiento hayan bajado de diez días a siete días y luego a cinco días.

Solo se multiplica el día antes de los síntomas y tres o cuatro días después de tener el catarro. Luego, ya no se multiplica. Entonces, si el tratamiento solo dura cinco días, así que el paciente lo tomará o no lo tomará, pero lo que no va a hacer es general resistencias, porque básicamente no da tiempo».

P.: IMPOSIBLE NO PREGUNTARLE SOBRE LA «FLURONA»: CORONAVIRUS Y GRIPE EN UN MISMO PACIENTE. ¿ES ALGO POR LO QUE HAYA QUE ALARMARSE?

R.: No es un nuevo virus. Es que coincida en el mismo paciente el aislamiento del virus de la gripe y el coronavirus. Son virus distintos que no se pueden recombinar. Son cosas distintas. Es como si un paciente tiene una salmonela y, además, hace una e-coli. Pues ha hecho los dos, pero no hay un híbrido.

Cuando vi la noticia, me di cuenta de que se da un mensaje mediático de que se ha creado un virus recombinante, de que se ha creado un monstruo y eso no es verdad. Todo viene de que en Israel a un paciente que la diagnosticaron Covid, además, le excluyeron otros virus, y aquí, en España también se hace a veces. Entonces, le miraron la gripe y tenía los dos: aislaron la gripe y el coronavirus. ¿Que eso pueda dar un cuadro más grave? Pues igual sí o igual no.

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