Si le encargaran a Tezanos una encuesta entre los cofrades el resultado sería más que evidente; aquí no habría polémica ninguna sobre el responsable del CIS y la fiabilidad de su trabajo. El deseo generalizado para el año recién iniciado es que las procesiones vuelvan a las calles, que las hermandades regresen a esa normalidad que perdieron en marzo de 2020. Porque aunque la ciudad solo parezca preocupada por si el Carnaval debe ser en febrero o en junio, los responsables cofradieros llevan deambulando sobre una delgada cuerda haciendo malabarismos para mantener la llama encendida casi dos años. Y 2022, ahora ya sí, se afronta como el año del regreso. No en vano, la Nochevieja vino a coincidir con la activación de la cuenta atrás de los 100 días para el Domingo de Ramos (que para eso se consulta siempre la portada de la web Cádiz Cofrade y su permanente contador).

Si esta sexta ola lo permite y no hay una séptima que lo impida, hemos comenzado el año que cerrará el paréntesis abierto en marzo de 2019. El año del regreso, a la normalidad y a la calle. La pandemia habrá pasado, en lo que a los problemas vinculados a las cofradías se refiere. Allá quien no haya aprendido que las hermandades son mucho más que la salida procesional de un día al año; que la importancia no está en cubrirse con un antifaz, meterse debajo de un paso, o tener a cincuenta o cien músicos detrás, sino en Ellos; sola y exclusivamente en Ellos, aunque no puedan estar rodeados de madera tallada y dorada o cubiertas por un palio de doce varales, aunque ni siquiera se muevan de su retablo.

Tras despedir un 2021 que pese a todos los problemas y limitaciones ha permitido vivir grandes momentos y ha dejado tras de sí grandes noticias y logros, las cofradías inician el recorrido de un nuevo año con una palabra en la mente de todos, con un verbo como gran aspiración, objetivo y deseo para el nuevo año: volver.

DiariodeCadiz

Deja un comentario