La Agrupación Parroquial del Santísimo Cristo de la Sed, María Santísima de la Salud, Santa Ángela de la Cruz y San Faustino Míguez ha anunciado oficialmente su elevación a Hermandad de Penitencia, tras recibir la erección canónica por parte de la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías. La corporación tiene su sede en la Rotonda del Barco, consolidando así su presencia dentro del panorama cofrade de la diócesis.
El anuncio se hizo público en la tarde del 6 de enero de 2026, coincidiendo con la solemnidad de la Epifanía del Señor, una fecha de profundo simbolismo para la entidad. Este reconocimiento eclesiástico culmina un largo proceso iniciado en el año 2011, cuando la agrupación comenzó su andadura en la parroquia de Santo Domingo, desarrollando desde entonces una intensa labor pastoral, formativa y devocional.
Desde la corporación se ha manifestado un profundo agradecimiento “al Señor y a su Bendita Madre” por la concesión de este decreto, que supone un paso decisivo en su historia. La nueva condición de Hermandad de Penitencia refuerza el compromiso de la entidad con su misión evangelizadora, orientada a servir a la Iglesia, atender a los más necesitados y llevar el mensaje de Cristo al conjunto de la sociedad.
En nombre del presidente de la corporación, Antonio Jesús Jaén Rojas, la hermandad ha expresado públicamente su gratitud al obispo de la Diócesis de Asidonia-Jerez, monseñor José Rico Pavés, por su apoyo y por haber bendecido esta nueva etapa, que abre un horizonte de mayor responsabilidad e integración plena en la vida diocesana.
La corporación ha adelantado que en los próximos días se comunicarán los detalles relativos al acto de entrega y lectura oficial del Decreto de erección canónica, un momento que marcará formalmente el inicio de su andadura como Hermandad de Penitencia y que será compartido con hermanos, fieles y devotos del Santísimo Cristo de la Sed y María Santísima de la Salud.
Con esta decisión, la Hermandad del Cristo de la Sed da un paso histórico que consolida años de esfuerzo y devoción, afianzando su papel dentro del tejido cofrade y religioso de la ciudad y proyectando su futuro con una identidad plenamente penitencial.


