La Semana Santa de Córdoba vivió a comienzos de la década de 1960 uno de los episodios más difíciles de su historia contemporánea. La modificación de la Carrera Oficial, concebida inicialmente como una apuesta turística y económica, acabó generando una profunda crisis que tuvo su momento más tenso durante el Lunes Santo de 1961, con la Hermandad del Remedio de Ánimas como protagonista involuntaria.
El rediseño de la Carrera Oficial en 1960
En 1960, el Ayuntamiento de Córdoba, con el alcalde Antonio Cruz Conde al frente y con el respaldo de la Agrupación de Cofradías, impulsó un nuevo trazado para las procesiones. La intención era acercar la Semana Santa al entorno monumental de la Catedral y reforzar su proyección exterior, vinculando patrimonio histórico y devoción popular.
El recorrido fijado discurría por el corazón del casco histórico, atravesando calles y espacios emblemáticos hasta concluir ante la Tribuna Oficial ubicada en las inmediaciones del Triunfo de San Rafael.
Las presiones del comercio y la ampliación del recorrido en 1961
El cambio no tardó en provocar descontento entre los comerciantes del centro tradicional, que denunciaron una caída notable de público. Como consecuencia, el Consistorio decidió replantear el itinerario al año siguiente.
En 1961 se aprobó una Carrera Oficial mucho más larga, que volvía a atravesar las principales arterias comerciales y prolongaba considerablemente el esfuerzo de las hermandades. Aunque la medida pretendía equilibrar intereses económicos y cofrades, terminó generando rechazo en varias corporaciones por la excesiva duración del trayecto.
El Lunes Santo de 1961 y la negativa de Ánimas
La tensión acumulada se manifestó públicamente durante el Lunes Santo de 1961. La Hermandad del Remedio de Ánimas no completó el recorrido oficial, dando lugar a uno de los episodios más controvertidos de la historia cofrade cordobesa.
Las fuentes históricas ofrecen dos interpretaciones: una apunta a que la cofradía acortó camino de regreso a su templo una vez alcanzada la zona de Claudio Marcelo; la otra, sustentada por la propia hermandad, sostiene que la negativa fue previa y fundamentada en la desproporción del itinerario.
Según esta segunda versión, la postura contó con el respaldo del entonces obispo Manuel Fernández Conde, lo que reforzó la determinación de abandonar la Carrera Oficial antes de su finalización.
Sanciones y consecuencias institucionales
La reacción de la Agrupación de Cofradías fue inmediata. La hermandad fue sancionada, quedando excluida de la estación de penitencia durante los dos años siguientes y saliendo del organismo oficial.
A esta situación se sumó la dimisión completa de la Junta de Gobierno en febrero de 1962, lo que precipitó a la corporación a una etapa de inestabilidad sin precedentes, quedando prácticamente inactiva y al borde de la desaparición.
El regreso en 1964 y el impulso del barrio de San Lorenzo
La recuperación comenzó gracias a la iniciativa de un grupo de jóvenes vinculados a la Hermandad de la Misericordia y a vecinos del barrio de San Lorenzo. Su compromiso permitió reorganizar la corporación y preparar el regreso del Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas a la Semana Santa de 1964.
La autorización parroquial llegó condicionada al cumplimiento del itinerario oficial y a la integración de feligreses del barrio, marcando así el inicio de una nueva etapa para la hermandad.
Un episodio decisivo en la memoria cofrade de Córdoba
El conflicto de 1961 se convirtió en un punto de inflexión para la organización de la Carrera Oficial y dejó una huella profunda en la historia de la Semana Santa cordobesa. Aquel episodio demostró la complejidad de conciliar tradición, organización y contexto social, y estuvo a punto de provocar la desaparición de una de las hermandades más singulares de la ciudad.


