La Hermandad de la Hiniesta afronta un arranque de año de especial intensidad espiritual con una circunstancia poco frecuente en la vida cofrade: su titular cristífero presidirá dos Vía Crucis en un corto intervalo de tiempo, proyectando su devoción desde el ámbito más íntimo hasta el corazón de la ciudad.
✝️ Un doble testimonio de fe en apenas unas semanas
El Santísimo Cristo de la Buena Muerte será el eje de dos actos penitenciales de naturaleza y alcance muy distintos, pero unidos por un mismo mensaje de recogimiento y oración. Una coincidencia excepcional que subraya la dimensión devocional, histórica y simbólica de una de las imágenes más veneradas del barrio de San Julián.
🙏 El Vía Crucis interno, cita clave para la hermandad
El primero de los actos tendrá lugar en el marco del tradicional Vía Crucis interno de la corporación. Se trata de una convocatoria profundamente arraigada en la vida de la hermandad, marcada por el silencio, la sobriedad y la cercanía entre la imagen y sus hermanos.
Este ejercicio piadoso se vive cada año como uno de los momentos más intensos del calendario interno, permitiendo una contemplación serena del Crucificado en un ambiente de oración compartida y recogimiento absoluto.
🌆 Protagonista del Vía Crucis del Consejo
Semanas después, el Cristo de la Buena Muerte volverá a ser trasladado para presidir el Vía Crucis organizado por el Consejo General de Hermandades y Cofradías. Su designación como imagen central de este acto confirma el lugar que ocupa dentro del patrimonio espiritual de Sevilla.
Este Vía Crucis, de carácter público y diocesano, congrega a miles de fieles y se convierte cada año en uno de los grandes acontecimientos cofrades, llevando la oración de la Pasión por las principales calles de la ciudad.
✨ Un año marcado por la significación histórica
La celebración de ambos actos en un mismo periodo convierte este año en una referencia especial dentro de la historia reciente de la Hiniesta. Dos Vía Crucis, dos contextos distintos y una misma imagen que vuelve a erigirse como símbolo de fe, tradición y continuidad devocional.


