🕯️ La Hermandad de Montserrat se adentra en uno de los momentos más significativos de su trayectoria con la celebración de un Vía Crucis extraordinario presidido por el Santísimo Cristo de la Conversión. Un culto externo de carácter singular que se enmarca en la conmemoración del 425 aniversario fundacional de la corporación y que convertirá las calles del entorno en escenario de oración, memoria y testimonio público de fe.
✝️ La imponente talla del Crucificado, obra cumbre de Juan de Mesa, será el eje espiritual de una jornada concebida como acto de profunda hondura penitencial. El rezo de las estaciones permitirá a hermanos y fieles acompañar al Señor en un recorrido marcado por el silencio, el recogimiento y la contemplación, reforzando el sentido catequético y devocional del Vía Crucis como expresión viva de la Pasión.
📜 Una hermandad nacida al calor de una devoción llegada del norte
Los orígenes de Montserrat hunden sus raíces en la llegada a Sevilla de la devoción a la Virgen de Montserrat, impulsada por comerciantes catalanes vinculados al tráfico con las Indias. Aquella advocación mariana encontró pronto arraigo en la ciudad, dando lugar a una corporación que en sus primeras décadas tuvo carácter de hermandad de gloria, antes de evolucionar hacia la penitencia.
📘 El paso decisivo hacia la penitencia
La aprobación de las primeras Reglas supuso un punto de inflexión en la historia de la corporación. En ellas quedaron definidos los elementos esenciales de su identidad: la estación penitencial, la configuración del cortejo, la vestimenta de los hermanos y una estructura de gobierno sólida, reflejo de una hermandad plenamente integrada en la vida religiosa y social de la ciudad.
🏛️ Conflictos, traslados y consolidación
La historia de Montserrat también estuvo marcada por tensiones y desafíos. Uno de los episodios más determinantes fue su traslado definitivo al entorno de San Pablo, tras un conflicto eclesiástico que acabó resolviéndose a favor de la corporación. A partir de entonces, la hermandad inició una etapa de estabilidad y crecimiento, apoyada por colectivos profesionales que reforzaron su presencia y permitieron la construcción de una capilla propia, símbolo de arraigo y permanencia.
🎨 Siglos de renovación y patrimonio
El devenir del tiempo trajo consigo etapas de esplendor y de dificultad. En el siglo XIX, un grupo de hermanos impulsó una profunda revitalización que devolvió a Montserrat su pulso penitencial, enriqueciendo además su patrimonio iconográfico con nuevas figuras alegóricas que aún hoy forman parte esencial de su mensaje catequético. El respaldo de figuras relevantes de la época contribuyó a consolidar esta recuperación.
🔔 Una identidad firme hasta nuestros días
Ya en la contemporaneidad, la hermandad ha sabido mantener intacta su personalidad, adaptándose a los tiempos sin renunciar a su herencia espiritual y artística. Las grandes efemérides celebradas en las últimas décadas han servido para reforzar su proyección, poniendo en valor tanto su legado histórico como su compromiso con la vida eclesial.


