La Hermandad del Loreto se ve obligada a iniciar una nueva etapa marcada por la prudencia y la responsabilidad, tras la clausura temporal del templo de San Francisco. Una decisión adoptada por motivos de seguridad que altera de forma directa la vida cultual y procesional de la corporación, y que tendrá una consecuencia clara en la próxima Semana Santa: el Miércoles Santo partirá desde la Iglesia Mayor de San Miguel Arcángel.
El cierre del histórico templo responde a un deterioro estructural agravado por los recientes temporales, que han provocado desprendimientos y han aconsejado limitar el acceso hasta que se acometan las reparaciones necesarias. La prioridad, subrayan desde el ámbito eclesial, es garantizar la integridad de fieles y visitantes.
🏛️ Clausura preventiva por motivos de seguridad
La decisión de cerrar San Francisco ha sido respaldada por las instancias eclesiásticas y civiles competentes, tras constatar el riesgo que presenta el estado actual del edificio. Se trata de una medida preventiva, de carácter temporal, que permanecerá vigente hasta que finalicen las actuaciones que permitan recuperar el uso del templo con plenas garantías.
Desde la parroquia se insiste en que no se han producido daños personales y en que la clausura no supone un abandono, sino un paso necesario para preservar un espacio esencial para la historia del barrio.
🔄 Traslado de los titulares y continuidad del culto
Ante este escenario, la Hermandad del Loreto ha activado un plan inmediato para asegurar la continuidad de la vida devocional. Sus imágenes titulares serán trasladadas a San Miguel Arcángel, donde quedarán expuestas al culto mientras se prolongue la situación excepcional.
El traslado se plantea como un acto público y contenido, protagonizado únicamente por el Cristo de la Agonía en el Huerto, la Virgen del Loreto y Nuestra Señora de los Remedios, siempre condicionado a las circunstancias meteorológicas.
✝️ El Miércoles Santo, desde San Miguel
La confirmación más relevante para el calendario cofrade es que la estación de penitencia del Miércoles Santo se realizará desde la Iglesia Mayor. Las obras previstas en San Francisco no estarán concluidas para esas fechas, lo que hace inviable el regreso al templo de origen a corto plazo.
Desde la hermandad se ha asumido esta circunstancia con serenidad, agradeciendo el apoyo recibido y subrayando que la prioridad es proteger el patrimonio humano y material.
🤝 Integración plena en la Iglesia Mayor
Lejos de sentirse en tránsito, la corporación afronta esta etapa con espíritu de integración. San Miguel se abre como casa común, compartida con otras hermandades históricas, en un contexto de normalidad y acogida que facilita la continuidad de la misión pastoral y cofrade.
🌿 Mirada al futuro con esperanza
El cierre de San Francisco supone un golpe emocional para la feligresía, pero también una llamada al compromiso con la conservación del patrimonio. Mientras avanzan los trabajos necesarios, la vida parroquial y devocional seguirá latiendo desde San Miguel, con la confianza puesta en una reapertura futura que permita regresar al templo con seguridad y dignidad.


