📌 Una imagen que anuncia y convoca
El Vía Crucis comarcal del Condado ya cuenta con su cartel anunciador, una obra concebida para impactar visualmente y transmitir, de un solo golpe de vista, la dimensión devocional del acto. La propuesta sitúa al Jesús Nazareno de Bollullos como absoluto protagonista, convirtiendo su imagen en el verdadero mensaje del cartel.
📷 Fotografía y mirada inédita
La composición gira en torno a una fotografía firmada por Ignacio Soto, captada desde un ángulo poco habitual pero profundamente reconocible para los devotos. El torso del Señor, escorado hacia su izquierda, ofrece una perspectiva íntima y cercana, similar a la que se contempla tanto en su altar como en sus salidas procesionales, ya sea en la Madrugá o sobre sencillas andas. Esta visión realza la fuerza expresiva de la talla y subraya su carácter monumental.
🎨 Un fondo con lenguaje simbólico
El fondo, resuelto en un amarillo dorado de gran pureza visual, remite deliberadamente a códigos contemporáneos cercanos al pop art. Más allá de su función estética, cumple un papel simbólico clave: el dorado se integra con las potencias, cantoneras y cordón, evocando la realeza y la divinidad de Cristo. El color actúa como un nimbo moderno, envolviendo la figura y dotándola de una dimensión casi icónica.
✒️ Tipografía con identidad propia
En la parte superior destaca el título “XIV Vía Crucis Nazareno”, empleando una tipografía morada profundamente ligada a la identidad histórica de la hermandad. Recuperada de antiguas convocatorias de culto del siglo XX, esta grafía conecta pasado y presente. El subtítulo “del Condado”, en un estilo más actual y contenido, completa el encabezado con equilibrio y claridad.
🛡️ Heráldica y datos esenciales
El diseño se cierra con una disposición sobria de los elementos institucionales y organizativos: el escudo corporativo, los emblemas oficiales y la información básica del acto, integrados sin restar protagonismo a la imagen central. Todo responde a una idea clara de cartel directo, legible y reconocible.
🔔 Un “grito en la pared”
El resultado final es un cartel que cumple con la esencia clásica del género: llamar la atención, anunciar con contundencia y mover al encuentro devocional. Una obra que no explica el Vía Crucis, sino que lo proclama visualmente, colocando al Nazareno como centro absoluto de la fe y de la convocatoria.


