La Asociación Tradiciones Sevillanas, con sede en el Ateneo de Sevilla, ha presentado su nuevo cartel, una obra profundamente evocadora que tiene como protagonista al Nazareno del Silencio, una de las devociones más reconocibles de la Semana Santa hispalense.
La composición se construye desde el silencio y el recogimiento. El Nazareno avanza de espaldas al espectador, caminando hacia la Catedral como si el tiempo se detuviera a su paso. No es solo una imagen la que camina, sino la memoria espiritual de Sevilla, que se pone en movimiento envuelta en oración.
La cruz se eleva firme, recortándose entre atmósferas cromáticas cargadas de simbolismo. Ocres, dorados y rojos velados se funden como ecos de incienso, cera derretida y atardeceres antiguos. La obra no persigue el detalle minucioso, sino la emoción suspendida, ese instante íntimo en el que la ciudad parece contener la respiración.
Al fondo, Sevilla aparece casi desdibujada, emergiendo entre la luz y la niebla como un recuerdo. La Giralda y la Catedral no se imponen: esperan. Son destino y refugio, piedra y fe, historia y eternidad. Hacia ellas camina el Nazareno, cargando no solo la cruz, sino el peso simbólico de siglos de devoción.
El gesto, la postura y la riqueza del hábito bordado hablan de dignidad, sacrificio y belleza, mientras el silencio —auténtico protagonista— envuelve toda la escena. Un silencio lleno de significado, emoción compartida y tradición viva.
La obra ha sido realizada como un acto de amor a Sevilla y a sus rituales más profundos, convirtiéndose en un homenaje pictórico a la ciudad, a su Semana Santa y a ese caminar lento y eterno que, cada año, vuelve a unir fe, arte y sentimiento.
La pintura está ejecutada en técnica mixta sobre lienzo, utilizando acrílicos y posca.


