El anfiteatro romano de Itálica acogerá una nueva edición del Vía Crucis de las Hermandades de Penitencia del Aljarafe, una cita ya plenamente consolidada en el calendario cuaresmal andaluz y considerada una de las manifestaciones devocionales más singulares del sur peninsular.
🕯️ Una convocatoria cofrade con profundas raíces
La celebración alcanza su trigésimo quinta edición, reafirmando un camino iniciado a comienzos de la década de los noventa, cuando la hermandad organizadora decidió abrir esta experiencia espiritual a otras corporaciones de su entorno. Con el paso del tiempo, aquel gesto inicial se transformó en un acto de dimensión comarcal, provincial y autonómica, hasta convertirse en referente para el mundo cofrade.
El Vía Crucis estará presidido por la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, titular de la corporación promotora, y contará con la participación de catorce hermandades, representadas en el cortejo por sus cruces de guía y faroles, que darán forma a cada una de las estaciones penitenciales.
🏛️ El anfiteatro romano como escenario único
El corazón del acto se desarrollará en la arena del anfiteatro de Itálica, un enclave cargado de simbolismo. Aunque no constan martirios cristianos en la antigua ciudad romana, el espacio evoca inevitablemente los grandes escenarios del martirio primitivo, dotando al Vía Crucis de una fuerza visual y espiritual difícil de encontrar en otros lugares.
Entre restos arqueológicos, piedra milenaria y silencio, Itálica se transforma por unas horas en templo abierto, ofreciendo una experiencia que une fe, historia y patrimonio en un mismo lenguaje.
🎶 Música, luz y recogimiento
El acompañamiento musical volverá a ser uno de los pilares del acto. La Capilla Musical Nuestra Señora del Rosario interpretará piezas de música barroca a lo largo del recorrido, incluyendo composiciones creadas expresamente para este Vía Crucis.
En el interior del anfiteatro, la Coral Polifónica de la Hermandad Sacramental y de la Vera Cruz de Valencina pondrá voz a las estaciones, mientras que los cantos gregorianos de los monjes de Silos envolverán todo el conjunto arqueológico mediante un hilo musical, reforzado por una cuidada iluminación artística del recinto.
✝️ El Nazareno, centro del mensaje
La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, obra del siglo XVII atribuida por algunos estudiosos a José de Arce, procesionará en andas, portando la cruz y escoltada por cuatro faroles. El exorno floral, basado en claveles de tono cardenal, subrayará el carácter penitencial del acto.
La talla lucirá la conocida como “túnica del pueblo”, una pieza de terciopelo morado bordada en oro y sufragada gracias a las aportaciones de hermanos y devotos, símbolo del arraigo popular que rodea a esta devoción.
🕰️ Desarrollo del acto y acceso al recinto
El Vía Crucis se iniciará tras la celebración eucarística previa y avanzará desde el templo parroquial hasta el conjunto arqueológico, accediendo por la puerta principal. Por motivos de seguridad, el aforo estará controlado tanto en el acceso general como en la entrada al anfiteatro, conforme al plan de autoprotección del yacimiento.
La finalización del ejercicio piadoso tendrá lugar en la propia arena del anfiteatro, tras lo cual las hermandades se despedirán recorriendo el Cardo Máximo, en uno de los momentos más sobrecogedores de la noche.


