🕯️ Un aniversario que marca el rumbo de la hermandad
La Archicofradía de la Sangre ha comenzado a trazar una hoja de ruta que trasciende el calendario inmediato y proyecta a la corporación hacia una de las citas más significativas de su historia contemporánea. El centenario de la bendición de María Santísima de Consolación y Lágrimas se perfila como el gran eje espiritual y patrimonial de los próximos años, con una aspiración que ya forma parte del debate interno: la coronación canónica de la dolorosa.
🙏 Una devoción con vocación de reconocimiento eclesial
La posibilidad de una coronación canónica no responde a una iniciativa coyuntural, sino a un anhelo largamente presente en el seno de la hermandad. La devoción a la Virgen de Consolación y Lágrimas, sostenida durante décadas por generaciones de hermanos y fieles, constituye uno de los pilares identitarios de la corporación, tanto en el ámbito cultual como en su proyección pública durante la estación de penitencia.
Desde la junta de gobierno se reconoce que este reconocimiento eclesial exige un proceso serio, fundamentado y plenamente alineado con los criterios establecidos por la autoridad diocesana. La coronación no se concibe como un fin en sí mismo, sino como la culminación natural de una historia de fe viva y continuada.
📜 Trabajo interno y comisión del centenario
Consciente de la magnitud de la efeméride, la Archicofradía ha constituido una comisión específica encargada de diseñar y coordinar los actos conmemorativos del centenario. Este grupo de trabajo tiene como objetivo articular un programa que combine dimensión espiritual, formación, patrimonio y proyección social, situando a la Virgen de Consolación y Lágrimas en el centro de la vida corporativa.
Dentro de este marco, la coronación canónica se contempla como una posibilidad real, siempre supeditada al cumplimiento de los requisitos históricos, pastorales y devocionales que la Iglesia establece para este tipo de actos extraordinarios.
⛪ Historia, arte y arraigo popular
La imagen de María Santísima de Consolación y Lágrimas, vinculada a la Archicofradía desde el primer tercio del siglo XX, ha ido consolidando con el paso del tiempo una presencia imprescindible en la religiosidad popular. Su impronta artística y su papel central en los cultos y procesiones han contribuido a forjar una devoción sólida, reconocible y profundamente enraizada en la identidad de la corporación.
Este bagaje histórico y espiritual es el que sustenta la reflexión actual de la hermandad, que aborda el futuro con prudencia, pero también con la convicción de que el centenario debe convertirse en un punto de inflexión para reforzar su legado.
✨ Un horizonte que trasciende la efeméride
Más allá de la eventual coronación, el centenario de la Virgen de Consolación y Lágrimas se concibe como una oportunidad para renovar el compromiso de la Archicofradía con la Iglesia, profundizar en la vivencia de la fe y fortalecer los lazos que unen a la hermandad con su entorno.
El camino ya está iniciado. El tiempo, el discernimiento y el trabajo constante marcarán el desenlace de un proyecto que, desde la discreción y el rigor, aspira a escribir una de las páginas más significativas en la historia de la Sangre.


