La Archicofradía del Ecce Homo de Cádiz ha vivido a lo largo de su historia una relación intensa, compleja y profundamente simbólica con su escolta romana, un cortejo que durante décadas formó parte inseparable de la identidad visual y devocional del Lunes Santo gaditano. No en vano, la cofradía tardó 21 años en recuperar esta tradición, después de que en 1994 la entonces Junta de Gobierno decidiera eliminar y disolver definitivamente la escolta romana.
La necesidad de su recuperación era compartida por buena parte de los gaditanos, que recordaban a los romanos del Ecce Homo desfilando por las calles de Cádiz como uno de los elementos más reconocibles de la Semana Santa local. Sin embargo, la trayectoria de esta escolta estuvo marcada por luces y sombras, condicionada por problemas económicos, sociales e incluso políticos, que terminaron por desgastarla.
Orígenes históricos de la escolta romana del Ecce Homo
Existen referencias documentadas de la presencia de una escolta romana vinculada a la cofradía ya en 1881, aunque no sería hasta 1896 cuando la hermandad contara con uniformes propios, ya que hasta entonces estos eran alquilados. Según fuentes de la propia corporación, fue Fernando Rodríguez Silva, hermano muy vinculado al gobierno de la cofradía —donde ocupó cargos como fiscal y mayordomo—, quien asumió el coste económico de aquellos primeros uniformes.
A comienzos del siglo XX se inicia una etapa de inestabilidad en la hermandad, con continuos cambios en la Junta de Gobierno y una pérdida progresiva de interés organizativo, lo que provocó la desaparición práctica de la escolta romana o, en el mejor de los casos, su presencia meramente testimonial, sin datos concretos que permitan seguir su evolución.
El resurgir de los romanos en los años 50, 60 y 70
No sería hasta la década de 1950 cuando la escolta romana volvería a cobrar protagonismo. Un ejemplo emblemático fue la Procesión Magna de 1955, en la que un vistoso grupo de romanos acompañó a Nuestro Padre Jesús del Ecce Homo, siguiendo el paso de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia. Aquella Magna es recordada como una de las más suntuosas y organizadas del siglo XX en Cádiz.
Durante los años 60 y 70, la escolta romana tuvo una presencia constante y notable. Incluso la Cofradía de la Sentencia solicitó en algunos años el acompañamiento de los romanos del Ecce Homo en su propio cortejo. En esta etapa, debido a la estrecha relación entre religión y ejército, eran militares quienes ejercían la función de soldados romanos.

Los cambios de los años 80 y el inicio del declive
Con la llegada de la democracia, en los años 80, se produjo un cambio significativo: los militares fueron sustituidos por personas civiles vinculadas a la cofradía, que comenzaron a integrar la escolta romana. Se introdujeron novedades, como la presencia de maniguetas del paso de misterio ataviados como soldados romanos, portando lanzas que marcaban el ritmo del caminar del paso.
Sin embargo, esta etapa estuvo marcada por una falta de control, medios e interés, lo que provocó una degradación progresiva del cortejo. La escolta comenzó a ser percibida más como un espectáculo anecdótico que como un elemento solemne. Anécdotas ampliamente recordadas —y recogidas en medios como el Diario de Cádiz y en testimonios de investigadores cofrades— evidencian situaciones impropias: desde el uso de calcetines blancos con sandalias, posteriormente sustituidos por botas negras, hasta comportamientos poco ejemplares tanto por parte de algunos integrantes como del público.

La desaparición definitiva en 1994
La situación llegó a un punto crítico a principios de los años 90. Según crónicas del Diario de Cádiz, se celebraron cabildos con escasa participación y un profundo debate interno. Algunos hermanos llegaron a declarar que “los romanos echan por tierra el trabajo de todo el año”. Finalmente, y tras un deterioro irreversible, la Archicofradía del Ecce Homo decidió prescindir definitivamente de la escolta romana en abril de 1994.
Intentos de recuperación y el camino hacia el presente
Desde entonces, fueron numerosos los intentos —tanto por parte del Ecce Homo como de otras hermandades gaditanas— de recuperar un cortejo romano en la ciudad. Un hito destacable fue la Magna de 2012, cuando la Cofradía de la Sentencia contó con una escolta romana procedente de la Centuria Romana de la Organización Juvenil Española (OJE) de Mérida, aunque no se trataba de una formación gaditana.
Hoy, la recuperación de la escolta romana del Ecce Homo es fruto de una profunda labor de investigación histórica y compromiso cofrade. Destaca especialmente el trabajo de su Hermano Mayor, Ramón Sánchez Heredia, cuya implicación ha sido clave para devolver a la hermandad un cortejo que aspira a recuperar el prestigio, la solemnidad y el simbolismo que tuvo antaño.
La escolta romana vuelve así a perfilarse como uno de los grandes emblemas identitarios del Ecce Homo de Cádiz, no como un recuerdo del pasado, sino como una apuesta firme por la dignidad, el rigor histórico y la seriedad cofrade en la Semana Santa gaditana.


