La Hermandad de la Macarena vivirá este viernes 29 de enero de 2026 una de las igualás más multitudinarias y tensas de los últimos años, marcada por el regreso de Antonio Santiago al martillo del paso de palio y por la controversia surgida tras la exclusión de varios costaleros veteranos.
La cita tendrá lugar por la noche en la plaza de la Esperanza Macarena, después de que la Hermandad haya decidido trasladarla desde el atrio de la Basílica ante la masiva afluencia prevista, que supera los 700 costaleros, entre antiguos componentes de la cuadrilla y aspirantes.
El retorno de Antonio Santiago, ocho años después de su última igualá al frente del palio, ha despertado una enorme expectación. Sin embargo, la convocatoria llega envuelta en polémica tras conocerse que cerca de 40 costaleros han presentado un escrito formal solicitando la suspensión cautelar de la igualá, denunciando haber sido apartados de la cuadrilla sin explicación oficial.
Denuncia por expulsiones “sin procedimiento”
Según han trasladado algunos de los afectados, la comunicación de su exclusión se produjo de manera verbal y telefónica, presuntamente por parte de miembros del equipo del capataz, alegando una genérica “falta de confianza”. Los firmantes del escrito sostienen que no ha existido evaluación técnica, notificación escrita ni procedimiento reglado, lo que consideran una actuación arbitraria y contraria a los valores de la corporación.
Entre los costaleros excluidos figuran hermanos con décadas de servicio bajo el paso, lo que ha incrementado el malestar interno. En el documento dirigido a la Junta de Gobierno, solicitan una reunión urgente con el Hermano Mayor, así como acceso al acta del Cabildo de Oficiales en el que supuestamente se habría aprobado la decisión.
Asimismo, reclaman conocer los criterios aplicados, el procedimiento seguido y la identidad del responsable último de la medida.


Apoyo en el Reglamento Interno
Los costaleros apartados fundamentan su reclamación en la Ordenanza 31ª del Reglamento Interno de la Hermandad, que establece que la nómina de costaleros debe ser aprobada por la Junta de Gobierno tras la valoración del Capataz General, atendiendo a criterios como antigüedad, participación e implicación en la vida de Hermandad, además de exigir una comunicación oficial y por escrito, que aseguran no haber recibido.


