El aumento de túnicas en las seis hermandades desborda una jornada que solo ha ganado 50 minutos en década y media
La Madrugada de la Semana Santa de Sevilla se encuentra al límite de su capacidad. Si los tiempos de paso por la carrera oficial crecieran en la misma proporción que lo ha hecho el número de nazarenos, la noche del Jueves al Viernes Santo se prolongaría más de tres horas y media, alcanzando casi diez horas ininterrumpidas en la Campana y la Catedral.
Así lo evidencia el nuevo conteo de nazarenos realizado por el Consejo de Hermandades y Cofradías, que confirma una situación de saturación estructural en la jornada más mediática y compleja de la Semana Santa hispalense.
Un crecimiento sin precedentes en solo dos años
Los datos son contundentes. Desde el último conteo, realizado en 2023, los cortejos de la Madrugada han crecido un 43,4%, pasando de 9.923 nazarenos a 14.232 en apenas dos años.
Actualmente, la Madrugada concentra cuatro de las cofradías más numerosas de toda la Semana Santa:
- La Macarena, con más de 4.000 nazarenos
- La Esperanza de Triana, por encima de los 3.000
- El Gran Poder y Los Gitanos, ambas con más de 2.500
Un crecimiento que no ha ido acompañado de una ampliación proporcional de los tiempos de paso por la carrera oficial.
6.182 nazarenos más… y solo 50 minutos añadidos
Si se toma como referencia el año 2009, la comparación resulta aún más reveladora. Aquel año, las seis cofradías de la Madrugada sumaban 8.050 nazarenos y disponían de 340 minutos (5 horas y 40 minutos) de paso por carrera oficial.
En la actualidad, hay 6.182 nazarenos más, pero el tiempo total asignado apenas ha aumentado 50 minutos en década y media.
Si se aplicaran hoy los ritmos de paso de 2009, la carrera oficial debería extenderse 3 horas y 31 minutos adicionales, alcanzando cerca de nueve horas y media, una duración que permitiría discurrir a los cortejos con la holgura y dignidad que tenían entonces.
La Campana más allá de las once de la mañana
Con los ritmos de paso de 2009 y el volumen actual de nazarenos, la Virgen de las Angustias —última en pasar por la Campana— lo haría pasadas las 11:15 de la mañana, siempre teniendo en cuenta que el inicio de la Madrugada apenas puede adelantarse más sin solaparse con el Jueves Santo.
En 2009, la carrera oficial comenzaba a la 1:25 y finalizaba a las 7:05, horarios que hoy ya se han visto forzados al adelanto y retraso máximos posibles dentro del encorsetado marco de la jornada.
Menos minutos pese a más túnicas
El reparto de tiempos por hermandades refleja el desequilibrio existente:
- Gran Poder: un minuto menos que en 2009 pese a sumar más de 500 nazarenos
- El Calvario: pierde dos minutos con 267 nazarenos más
- El Silencio: gana 10 minutos para unos 300 nazarenos
- La Macarena, Esperanza de Triana y Gitanos han sumado entre 12 y 16 minutos, pese a haber duplicado prácticamente sus cortejos
El resultado es visible en la actualidad, especialmente en la cofradía de San Gil, con filas de tres y cuatro nazarenos al entrar en carrera oficial.
Lo que necesitarían las hermandades para pasar con holgura
Si cada cofradía dispusiera del tiempo proporcional a su número actual de nazarenos, los cálculos serían los siguientes:
- Macarena: de 105 a 188 minutos (3 horas y 8 minutos)
- Esperanza de Triana: de 81 a 143 minutos
- Gitanos: de 67 a 111 minutos
- Gran Poder: 1 hora y 27 minutos
- Calvario: 47 minutos
- Silencio: 41 minutos
Cifras que evidencian la inviabilidad material de mantener el esquema actual sin cambios profundos.
Una jornada al límite de lo sostenible
La Madrugada comienza con la salida de la Macarena a medianoche, cuando aún procesionan cofradías del Jueves Santo, y concluye bien entrada la tarde del Viernes Santo, con hermandades que se recogen después de las tres.
Los parones, cruces y retrasos son inevitables, generando un efecto dominó que perjudica a todos los cortejos. El crecimiento exponencial de nazarenos obliga a replantear orden, horarios, recorridos y tiempos de paso, una tarea que las seis hermandades y su delegado deberán abordar más pronto que tarde.
Porque, a día de hoy, la Madrugada de Sevilla se ha convertido en una de las grandes encrucijadas organizativas de la Semana Santa contemporánea.


