La Hermandad de los Javieres vivirá uno de los momentos más trascendentales de su historia reciente con el regreso a su sede primitiva, la iglesia del Sagrado Corazón, un enclave histórico que marcará una nueva etapa para la corporación del Martes Santo.
El traslado de sus titulares está previsto para el sábado 17 de enero, poniendo fin a casi medio siglo de estancia en la parroquia de Omnium Sanctorum, donde la hermandad ha desarrollado gran parte de su vida corporativa desde mediados de los años setenta.
⛪ Una sede propia gracias al acuerdo con los jesuitas
Este importante paso ha sido posible tras la firma de un contrato de comodato con la Compañía de Jesús, que permite a la hermandad disponer de una sede canónica propia.
El acuerdo incluye tanto la iglesia del Sagrado Corazón como la histórica Capilla de los Luises, un espacio de enorme valor artístico y simbólico que vuelve a integrarse plenamente en la vida cofrade de la ciudad.
Durante las últimas semanas, la hermandad ya ha comenzado a retomar su actividad en este enclave, con actos como la veneración a San Francisco Javier celebrada el pasado 3 de diciembre o el cabildo de elecciones desarrollado el 13 de enero.
🏛️ La Capilla de los Luises, una joya de Aníbal González
Situada en la calle Trajano, la Capilla de los Luises es una de las obras religiosas más singulares del arquitecto Aníbal González, referente absoluto de la arquitectura regionalista sevillana.
El edificio fue concebido a comienzos del siglo XX para la Congregación Mariana de San Luis Gonzaga, por encargo del jesuita Carlos Gálvez, como centro de espiritualidad y actividad apostólica.
🧱 Arquitectura exterior: ladrillo, simbolismo y neogótico
El conjunto se caracteriza por el uso magistral del ladrillo visto, trabajado con gran riqueza decorativa tanto en la fachada como en distintos elementos interiores.
Destaca especialmente su portada neogótica, coronada por una imagen de San Ignacio de Loyola, obra del escultor José Lafita Díaz. El alzado principal se completa con frisos ornamentales, motivos vegetales simbólicos, pináculos de inspiración medieval y un torreón de gran originalidad, todo ello rematado con herrajes diseñados por el propio Aníbal González.
🎨 Un interior de gran riqueza artística y espiritual
El interior de la capilla responde a un neogótico de influencia italiana, sobrio y elegante, con una nave de líneas limpias y una cuidada armonía visual.
Las nervaduras parten de un friso continuo de ladrillo labrado, con motivos diferentes en cada lienzo mural. La luz natural entra a través de vidrieras ignacianas que se abren hacia la calle Trajano, aportando un ambiente recogido y espiritual.
El zócalo cerámico recorre todo el templo y constituye uno de sus grandes tesoros artísticos. Fue realizado en la fábrica de azulejos de Julio Laffitte, a partir de diseños del pintor Gustavo Bacarisas, dejando una de las mejores muestras de cerámica modernista religiosa de Sevilla.
Entre los paneles destacan las escenas de la Anunciación y la Natividad, así como las catorce estaciones del Vía Crucis, integradas con gran coherencia estética en el conjunto.
✨ Retablo, púlpito y escultura
El púlpito, elaborado en hierro forjado y dorado, es una auténtica filigrana artística y forma parte del diseño original del arquitecto.
El retablo, tallado en caoba sin policromar, fue realizado por el escultor Adolfo López, quien también es autor de la imagen de la Inmaculada Concepción que lo preside, una fiel recreación de la célebre Cieguecita de Martínez Montañés conservada en la Catedral de Sevilla.
🕊️ Un espacio único que vuelve a latir
La recuperación de la Capilla de los Luises supone no solo un hito para la Hermandad de los Javieres, sino también para el patrimonio religioso y artístico de Sevilla, que ve reactivado uno de sus templos más singulares del primer tercio del siglo XX.
Con este regreso, la hermandad vuelve a sus raíces y abre una nueva etapa marcada por la identidad histórica, la estabilidad institucional y la puesta en valor de un edificio excepcional.

