Una iniciativa de profundo calado histórico, social y devocional ha irrumpido en el escenario preelectoral de la Hermandad de los Gitanos. Una de las candidaturas al cargo de hermano mayor plantea la posibilidad de que Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias regresen de forma extraordinaria al barrio de Triana, lugar donde nació la corporación, con motivo del 275 aniversario fundacional, que se celebrará en 2028.
✝️ Una efeméride marcada por la memoria y los orígenes
La propuesta se enmarca en la conmemoración de una fecha clave para la historia de la hermandad. Triana fue el germen de la corporación y el espacio donde se forjó su identidad, estrechamente ligada a la comunidad gitana del barrio. El planteamiento pretende recuperar ese vínculo originario mediante la celebración de cultos extraordinarios en el enclave trianero, devolviendo simbólicamente a los titulares al lugar que los vio nacer como devoción popular.
🤝 Un gesto que trasciende lo litúrgico
La iniciativa no se limita al ámbito estrictamente religioso. Desde la candidatura se subraya la dimensión social del proyecto, concebido como un acto de reparación simbólica y de encuentro con aquellas familias —mayoritariamente gitanas— que formaron parte esencial de la hermandad y que fueron expulsadas de Triana durante los procesos urbanísticos de los años sesenta.
El regreso extraordinario se plantea como una oportunidad para reconectar con esas raíces humanas, hoy dispersas en distintos barrios del extrarradio sevillano, reforzando el carácter popular, integrador y comunitario que ha definido históricamente a la corporación.
🕯️ Triana como espacio de reencuentro
El posible traslado de los titulares al antiguo barrio fundacional se concibe como un acto cargado de simbolismo, destinado a convertir a Triana en escenario de oración, memoria y reconciliación. Más allá de la estampa procesional, la propuesta busca generar un reencuentro emocional entre la hermandad y quienes fueron parte viva de su historia, poniendo el acento en la dignidad, la identidad compartida y la memoria colectiva.
📌 Un debate abierto en clave de futuro
La iniciativa deberá ser desarrollada y concretada en profundidad en caso de prosperar la candidatura, pero ya ha abierto un debate de fondo dentro de la hermandad. La propuesta invita a reflexionar sobre el papel de las cofradías en la conservación de la memoria social de la ciudad y en la capacidad de las hermandades para tender puentes con su pasado, sanando heridas y reforzando lazos históricos.
De salir adelante, el regreso de los Gitanos a Triana en 2028 podría convertirse en uno de los acontecimientos cofrades más significativos de la próxima década, no solo por su valor devocional, sino por su profundo significado humano y social.


