La Semana Santa de Puente Genil ya cuenta con imagen oficial para 2026 tras la presentación del cartel anunciador realizado por la artista sevillana Nuria Barrera Bellido. La obra, profundamente enraizada en la identidad local, propone una lectura emocional y simbólica de la Pasión pontanesa, poniendo el acento en aquello que la hace única: la convivencia entre lo devocional, lo bíblico y lo popular.
La presentación del cartel supone uno de los primeros hitos del calendario cofrade del nuevo ciclo, consolidando la apuesta de la Agrupación de Cofradías y Corporaciones Bíblicas por una cartelería que no solo anuncie, sino que interprete el sentir colectivo del pueblo. En este caso, la elección de Nuria Barrera responde a su capacidad para narrar la fe desde lo cotidiano, con una estética reconocible y una sensibilidad muy cercana al espectador.
Una composición que dialoga con la tradición pontanesa
El cartel se articula en varios planos que dialogan entre sí. En la parte superior, envuelta en una atmósfera de calma y luminosidad, aparece Nuestra Señora Reina de los Ángeles, cuya presencia sostiene espiritualmente la escena y actúa como eje devocional de la composición. La Virgen no irrumpe, sino que acompaña, aportando serenidad y sentido a todo el conjunto.
En primer término, la obra se centra en la Corporación Bíblica de El Prendimiento, uno de los grupos más emblemáticos de Puente Genil. Jesús y Judas protagonizan la escena principal, pero es el gesto elegido por la artista el que convierte el cartel en una imagen profundamente reconocible para el pueblo.
El gesto que resume una manera de vivir la Semana Santa
Nuria Barrera opta por representar a Judas entregando caramelos a unas niñas, una estampa habitual en la Semana Santa pontanesa que trasciende la narración evangélica para adentrarse en la vivencia popular. Este detalle, cargado de ternura y cercanía, refleja la relación directa entre las Corporaciones Bíblicas y la ciudadanía, así como el carácter familiar y generacional de la celebración.
La escena conecta con la memoria colectiva y convierte el cartel en un espejo donde los pontaneses se reconocen. No es solo una imagen religiosa, sino un retrato social y emocional de cómo se transmite la tradición de padres a hijos, de calle en calle, año tras año.
Un cartel que mira al corazón de Puente Genil
El resultado final es una obra que huye del efectismo para apostar por la verdad emocional. El cartel no se limita a anunciar la llegada de la Semana Santa de 2026, sino que reivindica la singularidad de Puente Genil y su forma propia de entender la Pasión, donde la fe, la historia y la vida cotidiana se entrelazan de manera inseparable.
Con esta creación, la Semana Santa pontanesa suma una nueva pieza a su patrimonio artístico contemporáneo, reforzando su identidad y proyectando al exterior una celebración que se distingue por su autenticidad. La imagen ya está en la calle, y con ella, el latido de un pueblo que vuelve a mirarse en sus símbolos.


