Con la Parroquia de la Asunción a reventar y en un cónclave no exento de tensiones, los hermanos de la Hermandad Matriz de Almonte que han asistido al Cabildo convocado por la Hermandad han reclamado enérgicamente que se preserve la tradición y la Blanca Paloma regrese a su Santuario en primavera, en mayo, antes de la Romería y siguiendo todos los ritos y tradiciones que rigen los traslados de la Virgen.

El Cabildo, que como aclaró el presidente de la Matriz, Santiago Padilla, era en principio meramente informativo, se ha convertido en un órgano decisorio y es que desde muchas jornadas la rumorología se debatía entre aprovechar la positiva situación que se vive en estos momentos respecto a la pandemia –con la comarca en su nivel de riesgo más bajo desde esta media noche, como ha afirmado el propio presidente-, y la más estruendosa apuesta por mantener una tradición que en realidad no cuenta más de 50 años, como también ha recordado Padilla.

Desde el principio del discurso «informativo» del presidente, las voces de los numerosos hermanos que se han congregado en la Asunción apuntaban a que el regreso debería ser en mayo, con todos los honores y no «con un paseo descafeinado», una reacción ante quienes barajaban que la Virgen podría volver al Rocío sin procesión previa. También ha habido quien ha recordado que la Blanca Paloma está «en su casa» y que siempre ha venido a Almonte a causa de pandemias, sequías y otras desgracias. «La pandemia no ha terminado», advertía una hermana, alejando de este modo cualquier tentación de adelantar la partida de su Patrona.

Tras momentos de tensión y viva discusión en el templo, e incluso de una tentativa por parte del presidente de convocar el próximo miércoles a «todo el pueblo de Almonte» para decidir la fecha del traslado, sean o no parte de la nómina de 12.000 hermanos con los que hoy día cuenta la Matriz, las voces que apuestan por el retorno en mayo han sido rotundas y Padilla ha aceptado el clamor popular, como aseguró que haría durante su discurso: «Que regrese en mayo».

El Cabildo ha terminado con el mismo llamamiento al respeto y la unidad con el que comenzó: con el rezo de la Salve en unidad y con la petición del párroco de la Asunción, Francisco Miguel Valencia, pidiendo a la Virgen «como hijos que somos todos de Ella».

Abc

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