Los tres candidatos a presidir el consejo de la Unión de Hermandades fueron parcos a la hora de hablar de economía de cara al futuro. Buscar alternativas a los ingresos tradicionales y, una vez tomada la posesión del nuevo equipo de consejeros y presidente, ver el estado de las cuentas. Pero la situación parece clara como el agua, aunque el líquido elemento no sea tan cristalino como se quisiera.

En el último pleno de cierre de cuentas del actual consejo de Dionisio Díaz, los números eran el chocolate del loro. Apretarse el cinturón y esperar buenas nuevas. La crisis del coronavirus no ha dejado títere con cabeza y las cofradías se enfrentan al gran reto de los últimos tiempos. El debate de las carreras oficiales se puede quedar en pañales comparado con lo que se puede avecinar.

En este pleno celebrado en la Escuela de San José, se expuso el dinero en banco del consejo. Asciende a una cantidad de 272.000 euros. Esta liquidez es, en cierta forma, ficticia. Supone el adelanto de los palcos del año 2020 en depósito. Lo cual, es un montante en caja pero sin poder moverse a la espera de lo que pueda ocurrir el próximo año en Semana Santa.

Dos grandes partidas son las que saldrían de este importe. Por un lado 38.000 euros del préstamo de las sillas que en su día se adquirieron y, por otro, 70.000 euros de IVA que están pendientes de pago. Hay que recordar que el consejo presentó un recurso ante el Tribunal Económico de Andalucía y que está pendiente de resolverse. Una resolución contraria obligaría el consejo a hacer frente al pago del impuesto.

En este pleno, los hermanos mayores aprobaron en una primera votación un reparto de 140.000 euros que, tras la intervención de dos asistentes, se tuvo que reconsiderar. Si hay palcos en la Semana Santa de 2022 se podría hacer frente al reparto. Sin embargo, si no hay sillas en la carrera oficial se entraría en banca rota o economía de guerra. Una situación de la que es mejor no pensar. Por tanto se reconsideró y se votó finalmente la postura contraria.

Estas son las habas contadas de las cuentas del consejo. En el haber, unos cien palcos que están pendientes de vender y que será un ingreso limpio para el 2022. Poco más en las cuentas que, en los últimos meses, se han amarrado hasta el punto de cuidar en la sede de Curtidores qué luces están encendidas.

Subvención de la Diputación

Por otro lado, el actual consejo ha tramitado la concesión de 10.000 euros de la Diputación de Cádiz que iría destinada al pago de distintas publicaciones para la concesión de ‘Interés Internacional’ para la Semana Santa de Jerez. Algo que parece que añoran los cofrades. Esta subvención está prácticamente resuelta a favor.

Por otro lado, a la Junta de Andalucía se le ha solicitado 180.000 euros para repartir entre las hermandades de Jerez. Unas subvenciones que estarían destinadas no a los gastos ordinarios de las corporaciones sino a actuaciones culturales como exposiciones, libros o pregones. Por fin los pregoneros podrán pasar la factura tras una oración poética.

El nuevo equipo de José Manuel García Cordero tendrá que sortear una situación muy complicada. Sobre todo si en 2022 no se ven a los operarios montando los primeros palcos en Cristina por el mes de enero. Será la señal de alarma de que se entra en un particular ‘estado de alarma’ cofrade. Habrá que ver la situación una vez tomada la posesión del cargo. Pero ya se le puede adelantar al nuevo presidente que la situación no será halagüeña.

DiariodeJerez

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