La Virgen de los Reyes no saldrá a la calle el próximo 15 de agosto salvo que se produzca un cambio imprevisto en la situación sanitaria. La procesión de la Patrona de la Archidiócesis se suspenderá casi con total seguridad por segundo año consecutivo a causa de la pandemia y, en su lugar, el Cabildo Catedral ha programado unos actos y cultos similares a los que se celebraron en 2020. No obstante, este organismo es cauteloso y no ha querido comunicar oficialmente aún la suspensión ya que mantiene la esperanza en que el 15 de agosto coincidirá con la fecha prevista para que se logre la inmunidad de grupo gracias al avance de la vacunación. Pese a ello, no se prevé que las autoridades levanten para entonces todas las restricciones sanitarias que hacen imposible el desarrollo de la procesión de la Virgen con total normalidad y con garantías. De hecho, de momento la Archidiócesis mantiene vigente el decreto por el que se prohíben los cultos externos en movimiento.

De esta forma, el programa de actos y cultos, a expensas de la decisión definitiva sobre la salida de la Patrona, comenzará con el besamanos. La Virgen se ubicará los días 4 y 5 de agosto a los pies de la capilla Real, en la misma puerta, para la veneración de los fieles, es decir, en vez de besar su mano se realizará un gesto de reverencia. Los devotos accederán por la de Palos y saldrán por la de Campanillas.

La novena tendrá lugar en el altar del Jubileo del 6 al 14 del mismo mes, con misas a las 8, 10 y 20 horas; y, el día 15, en el caso de que no se celebre la procesión, la Patrona se situaría a los pies de este altar para recibir la visita de los fieles desde una posición más cercana. Se ampliarán las misas de peregrinos, que tendrán lugar desde las 5.30 de la mañana hasta las siete de media, cada media hora.

A las nueve comenzará el pontifical presidido por primera vez por el nuevo arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses. Hasta las 14 horas se podrá visitar a la Virgen, entrando por la puerta del Baptisterio y saliendo por la de Palos. El 15 de agosto, la Virgen lucirá el manto rojo, donado por la infanta María Luisa Fernanda de Borbón, duquesa de Montpensier.

Del 16 al 22, se celebrará la octava en el altar del Jubileo, a las 8:30 horas. Los días 20 y 21 de agosto, la Virgen volverá a estar en la puerta de la capilla Real para la veneración. El primer día abrirá de nueve de la mañana a dos de la tarde, y de 18 a 21 horas, mientras que el día 22 solo se podrá rendir culto a la Virgen en horario matinal. Finalmente, el 22 de agosto está prevista la apertura de la urna de San Fernando, entre las 8:30 y las 10:30 de la mañana.

No será la prueba de fuego

El Cabildo Catedral repetirá el formato del año pasado y acaba con los rumores que aludían a una posible procesión interna, como se celebró en 1933, la última vez que se quedó dentro la Virgen de los Reyes antes de la pandemia. Tampoco servirá como prueba de fuego la mañana del 15 de agosto para plantear una alternativa aforada de cara a celebrar procesiones mientras siguen vigentes las restricciones sanitarias.

El medido recorrido de la Virgen alrededor de la Catedral hubiera facilitado una mejor organización para colocar vallas de acceso y controlar el número de asistentes, pero se ha preferido evitarlo, igual que sucedió durante el Corpus Christi.

De esta forma, la vuelta de las procesiones a Sevilla no será a buen seguro en agosto con la Virgen de los Reyes. De momento, las dos únicas fechas en las que hay previstos cultos externos, además de las salidas de las hermandades de gloria, son el traslado del Gran Poder a los barrios en octubre, el vía crucis del Señor de la Salud de la Candelaria a la Magdalena el 27 de noviembre y la procesión de la dolorosa de San Nicolás el 5 de diciembre, fechas para las que hay más optimismo.

abc

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