La Hermandad Matriz del Rocío de Almonte ha convocado una Asamblea extraordinaria para el 14 de octubre donde podría aprobar una propuesta de fecha a la procesión y el ansiado traslado de la venerada imagen marismeña a su Santuario en la aldea de El Rocío.

El presidente de la entidad, Santiago Padilla, ha precisado que la convocatorio tiene como único objeto “trasladar la situación” sanitaria de la pandemia por Covid-19 y las posibilidades que se vislumbran en cada escenario. 

Sin embargo, a nadie escapa que sobre la mesa la Matriz se debate la encrucijada de formalizar oficialmente las fechas de la procesión de la Virgen por el pueblo de Almonte, ataviada con su traje de Reina, así como el traslado desde la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción en Almonte, donde permanece desde agosto de 2019, hasta el templo frente a las marismas de Doñana. En el pueblo y el mundo rociero se habla de noviembre y diciembre como fechas posibles para la procesión y el traslado que ponga fin a un período histórico de la Virgen fuera de su ermita de la aldea.

La clave no es sólo la elección de las dos fechas, sino las medidas y protocolos que tendrían que seguir los asistentes para qué sendos acontecimientos, que se presumen multitudinarios, puedan desarrollarse con todas las garantías de seguridad sanitarias

La cuestión no es baladíEn 2013 el Ayuntamiento cifró en 600.000 las visitas al municipio durante las 12 horas en las que permaneció la imagen en la calle con motivo de la procesión extraordinaria. Además, las distintas administraciones desplegaron hasta 200 profesionales entre agentes de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de la Guardia Civil, pasando por agentes de la Unidad Funcional de la Policía Judicial, equipos del Servicio Andaluz de Salud, equipos del Consorcio Provincial de Bomberos, Policías Locales y Autonómicos y voluntarios de Protección Civil. En el traslado, solo en población civil, la cifra fue superior

La Hermandad y su junta directiva está sometida a una fuerte presión entre las autoridades que piden cautela y mesura en las decisiones para seguir poniendo coto a la pandemia, y los miles de rocieros que existen volver a la normalidad y que El Rocío vuelva a contar con su añorada imagen. No en vano y aunque no existen cifras oficiales al respecto, a nadie escapa que la actividad económica y el número de visitantes cae a plomo en la aldea cuando la imagen mariana está fuera de su Santuario. 

DiariodeHuelva

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