El Rocío protagonizará el cartel jiennense de Gloria 2022

El Boletín Oficial de la Junta de Andalucía número 91 de 16 de mayo publicó la incoación del procedimiento, a instancias de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico a través de la Dirección General de Patrimonio Histórico y Documental, para inscribir como Bien de Interés Cultural (BIC), con la tipología de Actividad de Interés Etnológico, la Romería de Nuestra Señora del Rocío en Almonte, que ostenta un enorme valor simbólico y etnológico, como representación de la identidad andaluza, siendo especialmente significativa la actividad patrimonial inmaterial.

La Romería de la Virgen del Rocío se celebra anualmente durante los días previos y siguientes al Domingo de Pentecostés en la aldea del mismo nombre, perteneciente al municipio onubense de Almonte. Se trata de la romería mariana supracomunal más multitudinaria de Andalucía, junto con la romería de la Virgen de la Cabeza de Andújar, y la de mayor extensión territorial más allá de los límites geográficos de la propia comunidad, con especial incidencia en las ocho provincias andaluzas, constituyendo una emblemática manifestación de la religiosidad popular andaluza.

La peregrinación y el culto se fundamentan en la leyenda de la aparición de la Virgen del Rocío, denominada primigeniamente Santa María de las Rocinas, advocación mariana cuyo origen se sitúa tras la conquista cristiana, a finales del siglo XII, en un cruce de caminos entre las actuales provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz. La primera alusión a la advocación y culto que hoy tiene objeto a la Virgen del Rocío se recoge en el Libro de Montería de Alfonso XI (1350), aunque en el siglo XV se supone un aumento del crecimiento devocional en el entorno próximo, especialmente en la villa de Almonte –lugar de origen de la Hermandad Matriz-, donde a finales del siglo XVI y principios del XVII se constatan los primeros traslados de la Virgen como consecuencia de epidemias, sequías y diversas calamidades públicas.

Según la historiografía, la Romería del Rocío parece configurarse hacia mediados del siglo XVII, cuando Nuestra Señora de las Rocinas es nombrada patrona de la villa de Almonte, en 1653, con ocasión del Voto Inmaculista que promovieron y formularon las autoridades almonteñas. Durante el siglo XVIII se produce un auge devocional alcanzando su fiesta en la Pascua de Pentecostés a diversas poblaciones de la comarca. Cuando se redacta la Primitiva Regla de Almonte (1758), ya existen un templo –que sustituía a la pequeña ermita anterior tras la ruina por el terremoto que había ocurrido tres años antes- y siete hermandades que otorgan a la romería carácter comarcal, conociendo momentos de esplendor hasta la invasión francesa. Es en el siglo XX, tras la Coronación Canónica de la Virgen (1919) y las obras del nuevo templo (1969) cuando se produce el arranque de la gran explosión rociera en Andalucía, que vivirá la mayor expansión de las hermandades filiales entre las décadas de los 80 y 90.

Como ritual festivo, el Rocío constituye un hecho significativo de la sociedad y la cultura andaluza. Articulado sobre la experiencia romera de los caminos y la convivencia en la aldea, El Rocío representa un modelo de celebración para numerosas romerías andaluzas que la tienen como espejo. A esta significación hay que añadir las particularidades del propio ritual que lo hacen único, como el espacio físico donde se desarrolla la actividad. Se trata de un entorno natural encuadrado en las marismas del Guadalquivir que abarca el Espacio Natural Protegido de Doñana. Un lugar que posee altos valores naturales y paisajísticos integrados en un mosaico de ecosistemas (playas, dunas, cotos, marisma) que albergan una biodiversidad única en Europa, estando reconocido por las instituciones europeas y por la Unesco, que declaró parte del territorio Patrimonio Mundial en 1994. La confluencia e interrelación de lo cultural y lo natural se materializa en el Santuario y la aldea de El Rocío, declarados Bien de Interés Cultural con la categoría de Sitio Histórico en el año 2006.

BIENES TANGIBLES PROTEGIDOS COMO BIC

En el expediente se especifica la vinculación como bienes de todos aquellos objetos y elementos más relevantes vinculados a la Hermandad Matriz para al desarrollo de la romería y que se considera, deben ser elementos de tutela.

Así, se protege como Bien de Interés Cultural la talla de Nuestra Señora del Rocío y Niño (anónima del siglo XII), una imagen de indudable valor artístico, histórico y etnológico. Principal referente simbólico que vertebra el santuario y la romería, se trata de una talla gótica realizada en madera de abedul policromada. Los historiadores sitúan la llegada de la imagen hacia finales del siglo XIII, constituyendo tipológicamente una de las vírgenes alfonsíes que se instalaban en el territorio tras la conquista cristiana. La Señora, de pie, hierática, con la mirada baja y la expresión dulce y sonriente, viste a la moda de los Austrias y ostenta corona, ráfaga y media luna, signos apocalípticos.

También se protege la colección de trajes de la Virgen, entre los que destacan los trajes de los Montpensier o de la Coronación, y el traje de los Apóstoles –recientemente intervenido por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico- así como los trajes de Pastora; los complementos iconográficos y joyas de la Virgen del Rocío y del Niño -ráfagas, medias lunas, coronas, cetros, rostrillos, zapatos y cetros del Niño, broches y cruces-; y el juego de andas procesionales, obra de Cayetano González.

Dentro del tesoro de la Hermandad Matriz de Almonte, también se protege el juego de insignias y estandartes; la colección de exvotos pictóricos, metálicos y fotográficos, así como el exvoto cerámico de don Fernando de Orleans; la colección de paneles cerámicos -compuesto por los paneles de 1696, 1919 y 1942-; y el Archivo Histórico de la Hermandad, donde constan los Libros de Actas, el fondo hemerográfico y de cartelería y el Fondo Filatélico del Reverendo Antonio Bueno Montes. Por último, se protegen también el monumento a la Patrona de Almonte, ubicado en la Plaza de la Virgen del Rocío, junto a la Iglesia Parroquial de la Asunción, en Almonte y el monumento a la Coronación de la Virgen, erigido para conmemorar la coronación canónica de la Virgen y ubicado en el real de la aldea de El Rocío.

BIENES INTANGIBLES PROTEGIDOS COMO BIC

Además de la Romería de Pentecostés, o Rocío Grande, se protegen como Bien de Interés Cultural de carácter intangible el Rocío Chico, celebración que tiene lugar desde 1813 cada 19 de agosto con una solemne Función Votiva, en agradecimiento de la población ante la ocupación de las tropas francesas; la Fiesta de la Luz o Candelaria, así como las peregrinaciones anuales de las hermandades filiales, que tienen lugar los primeros días de febrero y las “venidas de la Virgen” a Almonte, traslados de venida e ida donde la Virgen cambia la indumentaria de Pentecostés por la de Pastora y estipulados actualmente cada siete años y la función o misa parroquial y posterior procesión de la Virgen ataviada de Reina por las calles almonteñas.

El Rocío es además exponente de un rico patrimonio inmaterial como manifestación de expresiones musicales individuales y corales que forman parte del folclore musical andaluz. Entre ellas destacan las sevillanas rocieras, cuyo valor radica en constituir una fuente descriptiva de todos los acontecimientos de la romería; los toques de gaita y tamboril, una combinación de flauta y tambor empleada en las ceremonias cuyo origen se remonta a la Edad Media y goza de gran reconocimiento y vigor en la actualidad con la existencia de diferentes escuelas de tamborileros en las hermandades filiales y la salve rociera, copla mariana cuya letra fue escrita por Rafael León Arias de Saavedra y Manuel López-Quiroga, con música aflamencada de Manuel Pareja Obregón y Gerardo del Valle Beltrán, ofrecida a la Virgen e interpretada en numerosos actos y momentos de la romería. La indumentaria empleada durante la romería también constituye un elemento característico del patrimonio etnológico vinculado a la actividad, especialmente la empleada por las mujeres. Así, van vestidas con la bata rociera para realizar el camino, una prenda inspirada en los trajes de flamenca de la Feria de Abril de Sevilla e instaurada en la década de 1920, compuesta por una o dos piezas que dotan de más versatilidad al traje típico de flamenca.

De igual forma, se incluyen en el expediente diversos espacios con funciones diferenciadas en la organización espacio-temporal de la Romería del Rocío, como la Plaza de la Virgen del Rocío, El Chaparral, la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y la Casa Hermandad de la Hermandad Matriz, en Almonte; las sendas tradicionales por donde discurren los romeros hasta la aldea, a saber, Camino de los Llanos o de Almonte, Camino de Villamanrique, Camino de Moguer y Camino de Sanlúcar, así como el Santuario de Nuestra Señora del Rocío, la Capilla Votiva del Santuario, el Pocito de la Virgen y las plazas del Arriero, Doñana y Acebuchal en la aldea de El Rocío

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