Acaba de desvelarse el misterio y este periódico -que fue el que bautizó en un titular a Nuestra Señora del Confinamiento con esa advocación- lo da en exclusiva: el Santuario de María Auxiliadora de la Congregación de Salesianos de Jerez de la Frontera (Cádiz). Es decir, que la Virgen que se talló en Los Palacios y Villafranca en los momentos más duros del confinamiento por la pandemia del COVID-19 durante la primavera de 2020, ha encontrado su destino a solo 60 kilómetros de distancia.

En rigor, podría haber sido incluso más cerca, empezando por su propio pueblo, pero resulta que de las 537 peticiones que ha recibido el imaginero palaciego desde los cinco continentes del planeta Tierra (ha habido demanda desde países europeos como Francia o Italia hasta lugares remotos de Asia Menor; y desde México a la Patagonia) ninguna ha sido de su localidad natal, donde vive y trabaja Juan Manuel Martín. El refrán del profeta, al fin y al cabo, lo dijo Cristo.

Aun así, Martín ha colocado un rosario en las manos de su Virgen cuyas bolas para separar cada misterio es del color de cada una de las cofradías de su pueblo. Por otro lado, el vino que se consagrará en la misa solemne que presidirá el rector del Santuario jerezano, Mario Pardo, el próximo sábado 20 de noviembre, una vez entronizada la imagen, será Mistela de Los Palacios. La Virgen, en cualquier caso, será trasladada desde Los Palacios y Villafranca hasta Jerez el próximo jueves 18 a las 18.00 horas, que fue precisamente la hora en la que se empezaron los directos a través de las redes y que “tanto le sirvió a tanta gente, para madurar su fe o incluso para recuperarla”, según recuerda el imaginero ahora, emocionado porque “mi vida personal y profesional ha dado completamente la vuelta después de esto”, reconoce.

¿Por qué Jerez?

El Santuario de María Auxiliadora de Jerez fue precisamente el último destino de la Virgen en aquella gira que hizo por varias sedes temporales a finales del año pasado, entre las provincias de Sevilla y Cádiz. “Hasta cuatro hermandades de Jerez han pedido que la Virgen terminara en sus respectivas sedes”, aclara Martín y, además, “con una constancia diaria que a mí mismo me ha sobrecogido”, insiste, porque algunas de las 537 peticiones se han limitado a un correo de solicitud o a una llamada telefónica, pero en el caso de los pretendientes jerezanos “la insistencia ha sido tal, que me lo han puesto más fácil”. En cualquier caso, de esas 537 instituciones interesadas en Nuestra Señora del Confinamiento, el autor de su talla se ha reunido –en persona o por videoconferencia- con 416.

Por otro lado, según ha explicado Martín a este periódico, “también hemos querido que fuera un punto intermedio y accesible”, pues no en vano ya hay devotos de toda España y de muchísimos países de Latinoamérica que incluso “me han dicho que se han organizado sus vacaciones para poder venir a verla”.

Un fenómeno de masas

La Virgen del Confinamiento, que no tenía nombre hasta que El Correo de Andalucía se refirió a ella de tal guisa en un titular del 9 de junio de 2020, había empezado a nacer en el taller de Juan Manuel Martín la primavera del año pasado. La historia comenzó al principio del propio confinamiento, entre marzo y abril del año pasado, cuando estaban previstas, como otras Cuaresmas, tantas visitas de aficionados, cofrades, escolares y curiosos al taller que este escultor tiene en su pueblo. Como no pudo ser, a él se le ocurrió la idea de empezar a trabajar en el busto de una Virgen para que los interesados pudieran seguir el proceso a través de vídeos en directo de Facebook.

Pero los estados de alarma comenzaron a alargarse y la devoción también. Tanto, que los asombrados espectadores de aquellos vídeos no solo empezaron a necesitarlos cada tarde, sino a propagar la idea de que la Virgen, antes de nacer como tal, precisaba de una canastilla que no tardó en recolectarse por todos los rincones del mundo. “Nos han llegado regalos de muchísimos sitios, desde Sidney a Guatemala, pasando por Barcelona o Jerez, por citar solo unos cuantos”, explicaba entonces, hace año y medio, un abrumado Martín, a quien un obispo de la Conferencia Episcopal Española le anunció aquella misma semana que el asunto de esta devoción vía internet había llegado al Vaticano. Desde entonces, los regalos, el ajuar, los homenajes y las medallas no han cesado desde muchísimos rincones de todo el mundo. La próxima semana se cerrará un ciclo en la historia de la devoción popular, del propio imaginero palaciego y, desde luego, en la historia de las advocaciones marianas. La Virgen del Confinamiento no solo tiene nombre, sino sede, devotos en todo el mundo y una emocionante historia detrás.

ElCorreoWeb

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