Cádiz

Balance de un año cofrade sin cofradías

Ha pasado un año desde que el reloj de la Puerta del Sol encendiera el luminoso de 2020 tras el estruendo de la última campanada, la última uva y el último deseo por un año próspero y a poder ser mucho mejor que el anterior.Sin embargo, el año 2020 nos mostró su cara más solidaria también en las Hermandades y Cofradías, pues ante la imposibilidad de realizar manifestaciones públicas, demostraron que ellas no solo están para sacar pasos a la calle, sino que unieron fuerzas y trabajaron duro por las diversas bolsas de ca

Si en aquel momento de fiesta y celebración alguien nos hubiera advertido de que nuestros días en la calle –libres y en muchedumbre-, nuestros besos y abrazos, nuestra cotidianidad y nuestra forma de entender la vida tenían los días contados, es probable que le hubiésemos soplado con el matasuegras en las narices y nos hubiésemos tomado a risa un aviso tan rocambolesco como alejado de todo pronóstico.

Lo mismo hubiera ocurrido el dos de marzo -en lo que al mundo cofrade se refiere-, si un “visionario” se hubiera paseado por el cortejo del viacrucis del Consejo -presidido por la Hermandad de Sanidad- advirtiéndonos de que una pandemia estaba a punto de estallarnos en la cara haciendo de nuestras manifestaciones públicas, un ente quieto y reservado de puertas de templos para adentro. Y es que por muchos profetas que -a la postre- hayan querido colocarse medallas, el Covid-19 nos cogió a todos con los quinarios montados, los viacrucis a medio rezar y la plata de los varales casi a punto de caramelo para salir a la calle.

El curso cofrade del año 2020 pasará a la historia por haber tenido muy pocos actos celebrados con la habitualidad que siempre habíamos conocido. Sin duda nos deja un calendario cofrade para olvidar. El año se abría con los cultos en Cofradías como el Nazareno, Afligidos, Sagrada Cena, Carmen y la Virgen del Pilar.

Uno de los actos de más peso en la ante-cuaresma gaditana y que fue de lo poco que se pudo celebrar con total normalidad, fue la presentación del cartel de la Semana Santa que pintó Francisco Alonso y que recogía la salida a la calle del paso de misterio de la hermandad de Columna desde la iglesia de San Antonio. Una obra llena de detalles que recogía parte del cortejo de hábitos morados de dicha hermandad del Martes Santo, así como el paso, la fachada del templo y los edificios del tramo de la plaza de San Antonio que conecta la calle Zaragoza con Veedor.

Otro acto público que nos dejó la escuálida cuaresma de 2020, fue el viacrucis con la imagen del cautivo de la Humillación celebrado el seis de marzo, cotitular de la Hermandad de la Piedad.

Desde que el 14 de marzo el Gobierno de la Nación decretara el estado de alarma para hacer frente a la expansión del coronavirus, todo fue silenciado en el seno de nuestras Hermandades y Cofradías. Todos los actos fueron suspendidos: desde el concierto de la tertulia cofrade Al Palo, pasando por el Pregón de Andrés García Requejo en el Falla y la propia Semana Santa con sus desfiles procesionales en la calle.

Sin embargo, el año 2020 nos mostró su cara más solidaria también en las Hermandades y Cofradías, pues ante la imposibilidad de realizar manifestaciones públicas, demostraron que ellas no solo están para sacar pasos a la calle, sino que unieron fuerzas y trabajaron duro por las diversas bolsas de caridad que poseen cada hermandad de manera particular, así como por una campaña global desde el Consejo de Hermandades obteniendo más de 47.000€ para los más necesitados.

En la Merced quedó suspendido el Cabildo de Elecciones, no habiéndose celebrado en todo el año 2020. Se clausuró el 75 aniversario de la Virgen de la Victoria con un besamanos extraordinario a la Virgen; mientras que Vera+Cruz abría el de la Virgen de la Soledad. La Palma anunció en Cabildo que la Virgen de las Penas se coronará el 14 de agosto de 2021 y su restauración se hizo efectiva por Pilar Domínguez y Álvaro Domínguez.

Pasada la cuaresma y conforme entrabamos en las distintas fases de desescalada, las Hermandades también desplegaron sus distintos programas de actividades aunque -a día de hoy-, sin llegar a una vida cofrade plena tal y como entendemos su filosofía de vida desde tiempo inmemorial.

Las Hermandades de Cádiz son conscientes de que tampoco habrá Semana Santa en la calle en 2021, pero viven aferradas a la esperanza de que al menos con la vacuna –ya entre nosotros-, puedan vivirla en un escenario de contagios mucho más esperanzador que el del pasado mes de marzo. Solo en esas circunstancias volverán a poner en pie el calendario de la nostalgia que nos llevará a un 10 de abril de 2022 con la primera cruz de guía, los primeros capirotes y las primeras canastillas doradas en la calle, tras más de dos años eternos confinados en los templos

AndaluciaInformacion

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